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Además de contar con un historial matizado por la grandeza y permanecer casi siempre bajo los reflectores de la crítica, los Yanquis de Nueva York se identifican también porque sus jugadores nunca están barbudos ni tienen sus cabellos largos.
Todo se originó en 1973, de acuerdo al reportero de MLB.com, Bryan Hoch. Ese año, un grupo de inversionistas encabezados por George Steinbrenner compró a los Yanquis, que eran propiedad de la cadena televisiva CBS en diez millones de dólares.
Y durante la inauguración de la temporada de ese año, «Steinbrenner, quien aún no era el ‘Jefe’ no pudo identificar por sus caras a algunos de los jugadores que estaban alineados de home a primera base», afirma Hoch. Así que tomó algunas medidas.
Al encontrarse con caras cubiertas por las barbas, bigotes descuidados y melenas extendidas bajo las gorras, Steinbrenner anotó los numeros de cinco jugadores y le envió una nota con una orden al mánager Ralph Houck: dile a estos hombres que se corten el pelo.
Los peludos eran Sparky Lyle, Thurman Munson, Bobby Murcer, Fritz Peterson y Roy White. Y a pesar de que hubo una que otra oleada de rebelión, la política de porte y aspecto que implementó Steinbrenner, se cumplió y ha persistido hasta el día de hoy.
De acuerdo a Hoch, en el manual del jugador de los Yanquis, está establecido que «todo jugador, entrenador y ejecutivo masculino tiene prohibido exhubir vello facial (excepto por razones religiosas) y el cabello no debe crecer por debajo del cuello».
Todo parece haber sido influenciado por el pasado militar que tuvo Steinbrenner, quien llegó a ser subteniente de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, luego de estudios en la Academia Militar Culver en Indiana, aunque él esgrimió otras razones para esa norma.
«No tengo nada en contra del cabello largo, pero estoy tratando de inculcar cierto sentido de orden y disciplina en el equipo porque creo que la disciplina es muy importante para un atleta. Deseo que todos lo acojan con orgullo y los que no serán removidos», dijo.
A través de la historia, Hoch enumera casos particulares que se resistieron a la medida, pero que eventualmente tuvieron que ceder: Munson, quien salió con barba en sus tarjetas, Mattingly con bigote, lo mismo que Rich Gossagge y su mostacho tipo Fu Manchu.
Un caso curioso es del de Oscar Gamble, quien llegó a los Yanquis en julio de 1979 desde Texas. Al llegar a su casillero notó que no estaba su uniforme de los Mulos. Cuando preguntó qué pasaba, se le informó que antes debía deshacerse de su afro de diez pulgadas.
Un severo crítico de la medida fue Reggie Jackson, de acuerdo a Hoch. Señalaba que Steinbrenner tenía una manera de manejar las cosas al estilo de la vieja guardia, pero también debió someterse a la medida que aún en estos días, sin Steinbrenner, continúa firme.
¿Usted qué cree? Los Yanquis no parecen dispuestos a ceder en este código, a pesar de que existen otras organizaciones del beisbol que no le prestan mayor atención a este detalle. Sin embargo, los hijos de Steinbrenner, se han asegurado que todo siga como lo estableció su padre.
«Así es como son las cosas», dice Gerrit Cole. «Si eres yankee, tienes que afeitarte». Y así fue como vimos a Randy Johnson, Johnny Damon, Clint Frazier y muchos otros jugadores de cabelleras largas, con «porte y aspecto», como lo deseaba Steinbrenner.
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