Tras acumular tres años de recesión económica y sin el apoyo de la comunidad internacional, el régimen de Daniel Ortega se encuentra ahogado financieramente, sin embargo, eso no ha sido un impedimento para aumentar la planilla del Estado, incrementando los gastos por remuneraciones. Analistas señalan que mantener esa nómina estatal implica sacrificar la inversión y el desarrollo del país.
Según los números oficiales, este año el presupuesto de gastos se estimó en 80,901 millones de córdobas, de los cuales 28,670 millones fueron para pago de planilla del Estado, el 35.4 por ciento del total.
Mientras que en el 2018, cuando el presupuesto de gasto ascendió a 87,125 millones de córdobas, para el pago de planilla se destinó 27,152 millones, un 31 por ciento.
Eso significa que desde la crisis sociopolítica hasta la fecha, Ortega ha aumentado el gasto en planilla un 5.5 por ciento, es decir 1,518 millones de córdobas más. Esto a criterio de los economistas consultados por LA PRENSA obedece al clientelismo político.
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“A esto se llama clientelismo político, son operadores del régimen que están siendo financiados por el Estado”, señala el economista y sociólogo Óscar René Vargas.
Hay que destacar que antes que se diera la crisis sociopolítica el empleo en el sector público venía creciendo aceleradamente.
Por ejemplo, en el 2007, cuando los docentes de los colegios autónomos pasaron a ser pagados en nómina fiscal, el total de empleados en el Gobierno era de 60,702 trabajadores, siendo Salud y Educación los de mayor personal, 12,717 y 26,431 empleados, respectivamente.
Diez años después, en el 2017, el número total de empleos públicos, sin incluir el Ministerio de Gobernación y Defensa, ascendió a 108,209, es decir 47,507 empleados más, lo que implicó un crecimiento en la nómina del 78 por ciento. En promedio cada año se sumaban entre 3,000 y 4,000 empleos públicos.
“Desde el 2007 hasta el 2017, es decir en diez años el empleo en el sector público venía creciendo fuertemente, ese fue el periodo de las vacas gordas en Nicaragua, había dinero venezolano, remesas, exportaciones, donaciones, préstamos, dinero ilícito, todo eso permitió que contrataran el doble de gente”, expresó Vargas.
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Sin embargo, la tendencia cambió desde el 2018 hasta la fecha, puesto que hubo una desaceleración en el empleo, pero no hubo reducción. Hasta septiembre del corriente, el BCN contabilizaba 112,604 empleados en el sector público, 2,347 empleados más que en marzo del 2018.

¿Qué significa mantener la nómina?
Esta información está disponible en el sitio web del Banco Central, que registra el número de empleos en el Gobierno central en puestos de dirección, servicios administrativos, técnico-científico, docencia, servicios generales, producción y salud.
¿Qué significa mantener el gasto por remuneraciones? Los analistas consultados señalan que obviamente se está sacrificando la inversión a costa de mantener los cuadros políticos del Gobierno.
“Eso es negativo para el presupuesto que, de hecho, ya está tallado con un hueco casi de 500 millones de córdobas y al meter 2,000 personas más, todo eso afecta los gastos corrientes, que son los menos productivos en un presupuesto, porque si fuera para inversiones eso produce empleo, actividad económica, pero si es para planilla eso no ayuda en nada, es lo más improductivo que existe”, sostuvo el economista Róger Arteaga, exgerente regional del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Para Arteaga, es lamentable lo que sucede en Nicaragua, lo que no pasa desapercibido ante los ojos de los cooperantes y organismos, que ahora no se atreven a dar un peso sin supervisión.
“Quieren mantener a toda costa una cuadrilla de gente sin hacer nada, es lo más improductivo y en contra de la situación económica. Por eso es que los organismos financieros internacionales dudan cuando van a dar una ayuda o un préstamo al Gobierno de Nicaragua, por la forma anómala en la que maneja la economía”, agregó.
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A criterio de Vargas, mantener la planilla le deja “poco margen” al régimen “para dedicar recursos a la inversión pública porque la mayor parte del presupuesto va dirigido al gasto corriente, en otras palabras están sacrificando el futuro que es la inversión por mantener el clientelismo”.
El economista Luis Murillo coincide con los analistas, al considerar que esto obedece a un sistema de corrupción, que busca el bienestar de sus adeptos.
“Yo creo que debe haber un personal adecuado tomando en cuenta la productividad y el mérito, y así bajar el pago en planilla, porque tener a una persona con salario y no hace nada por el servicio público, es un gasto de más. Yo considero que el Gobierno hace esto por mantener lealtades, por eso yo he dicho que debe trabajarse en una ley de carrera administrativa, de tal manera que quien entre a laborar sea por mérito y no por un favor político”, argumentó Murillo.
Sacrifican la docencia y aumentan los empleos administrativos
Además, datos del máximo emisor indican que en todos los sectores ha habido crecimiento, con excepción de la docencia. En marzo del 2018, antes que iniciara la crisis sociopolítica habían 52,967 docentes y hasta septiembre de este año el número se redujo a 52,740 (vea infografía).
Para los economistas la reducción en el empleo de docencia es lamentable, porque evidencia que no es una prioridad la educación.
“Están sacrificando a los maestros, pero están empleando más gente en la Policía y en los ministerios represivos, entonces todo esto no ayuda en nada, más bien profundiza la crisis económica”, dijo Arteaga.
De igual forma el economista Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Alianza Cívica, lamentó que las prioridades no sean el desarrollo, que va de la mano con la educación. “Por deducción sabemos que no se está aumentando la política social, cuando educación es un sector que debe aumentar todos los años por el crecimiento poblacional, pero más bien hay una caída de 200 plazas”.
Al respecto Murillo sostuvo que esa reducción tiene consecuencias negativas, “porque esto repercute en uno de los factores de desarrollo del país como es la educación, mientras hay instituciones del Estado que tienen personal supernumerario, por ejemplo ahí tenemos el caso del Seguro Social”.
Para Vargas, la respuesta a esa reducción de empleo en la docencia se debe a un aumento en la deserción escolar. “¿Por qué se reducen las plazas en docencia? Porque desde la crisis hay menos estudiantes, estos están en el exilio o decidieron no volver al aula porque no confían en el sistema”.
Y mientras el régimen sacrifica la educación, aumenta las plazas en puestos administrativos y servicios generales.
“Se ve que el Gobierno está tratando de fortalecer cuadros de órdenes administrativos, posiblemente adeptos, y definitivamente no son servicios sociales, son áreas de dirección y servicios generales. Esto te está hablando de un Gobierno que está incrementando la burocracia”, dijo Chamorro.
Por ejemplo en marzo del 2018, antes que estallara la crisis, habían 12,206 empleos administrativos y a septiembre del corriente hay 12,667, es decir 461 empleos más (3.7 por ciento). Asimismo en servicios administrativos en marzo 2018 habían 9,738 plazas y ahora hay 723 empleos más.
Para el próximo año el panorama es similar, según el Proyecto del Presupuesto General de la República 2021 se proyecta un presupuesto de gasto de 81,528.8 millones de córdobas, de los cuales 28,533 millones de córdobas serán destinados para pago de planilla, lo que equivale al 35 por ciento del total del gasto.