Evo Morales regresó este lunes 9 de noviembre a Bolivia, tras pasar un año en el exilio transcurrido casi todo en Argentina, cuyo presidente Alberto Fernández lo despidió en la frontera terrestre.
«No dudaba que iba a volver, no sabía que iba a ser tan pronto», declaró Morales desde La Quiaca, ubicada en la provincia argentina de Jujuy, minutos antes de cruzar a suelo boliviano, acompañado por el presidente argentino, a quien le agradeció asegurando que «parte de mi vida queda en Argentina», dijo Morales antes de cruzar a pie el puente que une la localidad argentina de La Quiaca con la boliviana de Villazón.
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Morales regresa a Bolivia un día después que se diera la investidura de su delfín político Luis Arce, el nuevo presidente de este país.
El expresidente ingresó al país por tierra y desde la frontera de Argentina con una caravana que recorrerá más de 1,000 kilómetros hasta la zona cocalera de Cochabamba, donde forjó su carrera política.
Centenares de personas, muchos indígenas, esperaban desde la madrugada a Morales, aguantando un viento helado, vestidos con sus típicos trajes coloridos, enarbolando carteles y muchas banderas, sobre todo la wiphala, una enseña cuadrangular de siete colores, consagrada como un símbolo oficial de Bolivia durante el mandato de Evo Morales (2006-2019).
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«Estamos felices, él es como nuestro padre, el padre de toda esta gente humilde. Volvemos millones, felices. Ha vuelto y siempre estará con nosotros en nuestro corazón», comentó entusiasta Alejandra Choque, una ama de casa de 56 años.