Inspección de electricidad

¿Por qué Ortega tiene oportunidad de oro para bajar la tarifa eléctrica de aquí al 2024?

Analistas indican que solo basta una voluntad política para que esto ocurra si las proyecciones del Gobierno con respecto al petróleo en los próximos cuatro años se cumplen. Esta es la oportunidad única para el país.

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El gobierno de Daniel Ortega espera en los próximos cuatro años comprar petróleo barato, lo que representa una oportunidad de oro para el país para reducir los elevados costos de la electricidad y los combustibles, en caso de que los mercados del crudo a nivel internacional se comporten tal como lo proyecta el Ejecutivo en su Programa Económico y Financiero 2020-2023. Pero hay muchos obstáculos en el horizonte para lograr esa realidad.

En el reporte disponible en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público el Gobierno explica que su proyección está basada según las tasas de crecimiento de la economía mundial, que están estrechamente ligadas al mercado del crudo, que suele ser, no obstante, volátil a cualquier eventualidad internacional.

Según la planificación, el Gobierno espera comprar el barril de crudo a menos de 50 dólares en los próximos cuatro años, lo que presenta un alivio para una economía muy dependiente de esta materia prima para la generación de energía eléctrica y el consumo de combustible.

Desde ahora, los especialistas indican que de mantenerse esa tendencia que planifica el Gobierno la tendencia de la tarifa eléctrica en el país debe ser a la baja en los próximos años, aunque existen muchas dudas de que eso ocurra, debido a los fuertes intereses personales de la familia presidencial y sus allegados en este mercado donde tienen negocios.

En Nicaragua, para determinar el pliego tarifario de electricidad, se toman en cuenta dos indicadores: la variación del precio internacional del petróleo y los combustibles, por lo que a criterio de especialistas, el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) obligatoriamente tendría que traspasar ese alivio a la factura eléctrica de los hogares.

Patricia Rodríguez, consultora energética, admite que las proyecciones que está haciendo el Gobierno sobre el petróleo en el tiempo podrían cambiar de la noche a la mañana, porque el precio es muy volátil. No obstante, la consultora deja claro que si el Gobierno proyecta esos precios, la tarifa indudablemente tendría que bajar en el tiempo.

“Si el Gobierno está proyectando menos de cincuenta dólares el barril con mucha más razón la tarifa va a ser más barata, esas serían las proyecciones para la tarifa eléctrica, tiene que bajar en los próximos cuatro años. Yo, del Gobierno, haría proyecciones de petróleo y tarifaria, que perfectamente se puede hacer con esos precios, la mayor incertidumbre en la tarifa eléctrica es el precio del petróleo”, añadió Rodríguez.

En su última proyección de precios de las materias primas en octubre pasado, del Banco Mundial indicó que espera para el 2021 una estabilización en los precios de la energía, incluyendo el petróleo, pero se mantendrán a niveles inferiores de los existentes antes de la pandemia.

De hecho, Ayhan Kose, vicepresidente interino de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones, y director del Grupo de Perspectivas del Grupo Banco Mundial, instó a los países exportadores de petróleo a reducir su dependencia de este producto porque se avecinan precios bajos, aunque haya cierta recuperación de precios.

El Banco Mundial prevé que en 2021 el barril de petróleo costará en promedio 44 dólares, cifra superior a los 41 dólares estimados para 2020. Según los pronósticos, “la demanda de crudo aumentará, aunque lentamente, mientras continúen vigentes las restricciones al turismo y a los viajes debido a los problemas sanitarios, y en un contexto en que la actividad económica mundial volverá a los niveles anteriores a la pandemia recién a partir de 2022”.

El crudo es una de las mayores víctimas del Covid-19 este año. En abril, cuando los temores de contagio se expandieron por el mundo, el barril de petróleo por primera vez en su historia se volvió negativo y desde entonces no ha podido recuperarse por completo. Ayer este cerró en el mercado de Nueva York —de referencia para Nicaragua— en 39.15 dólares.

Además ante la amenaza de una segunda oleada, que ya tiene confinada a Europea, las perspectivas de la recuperación del turismo mundial se vuelven cada vez menos probables, lo que afecta la demanda de petróleo y por ende sus precios.

De hecho el Gobierno de Nicaragua espera para el próximo año importar un barril de crudo en promedio a 43.8 dólares, lo que estaría en línea con las perspectivas del Banco Mundial.

Corregir distorsiones

Pero ¿es posible aprovechar esta venta de oportunidad para corregir las distorsiones del mercado eléctrico en Nicaragua y los elevados precios de los combustibles?

El economista Javier Mejía, del Centro Humboldt, explica que aunque el petróleo se mantenga por debajo de los cincuenta dólares, eso no va a ser determinante para que la tarifa eléctrica baje, puesto que en Nicaragua se necesita hacer una reestructuración del sistema.
“Hay otros aspectos como los contratos que supuestamente estaban en proceso de revisión, habría que ver cómo quedaron, luego tenemos el problema de las pérdidas técnicas y no técnicas que la mayor parte es asumida por los consumidores y eso va dentro de la tarifa”, dijo Mejía.

Señaló que hay que tomar de referencia que este año, pese a que el precio del petróleo se ha mantenido bajo, no ha impactado en la tarifa. El petróleo pese a mantenerse excesivamente bajo a nivel internacional, los precios de la tarifa eléctrica en Nicaragua no han bajado ni siquiera el cinco por ciento, lo que hace temer a los especialistas que esa situación se mantenga en los años venideros con un crudo más barato.

“Eso sucede precisamente por esas distorsiones que hay en el mercado, una de ellas son los contratos onerosos, los pagos por potencia, entre otras cosas”, añadió.

Por otro lado es importante destacar que el 30 de octubre terminaba la renegociación de los contratos con las generadoras de energía, con el fin de reducir los precios de la compra y venta de electricidad, alivio que sería trasladado a la tarifa, sin embargo el régimen se mantiene en silencio.

Hasta el momento el INE solo ha publicado el pliego tarifario de octubre y sería en noviembre que se podría observar una reducción, si es que el Gobierno decidió aplicar un ajuste hacia la baja.

Solo ayudaría a mantener reservas internacionales

El economista Néstor Avendaño duda también de que en Nicaragua se aproveche un precio bajo del crudo para corregir las distorsiones en el mercado eléctrico, por lo que cree que esos precios bajos solo permitirán que las reservas internacionales del país no se afecten por esa vía.

Es decir los agentes económicos no requerirán dólares para cubrir la factura petrolera y de derivados, lo que ayuda a las reservas internacionales. “Se cayó el precio del petróleo, no se gastan reservas, eso es todo. Si cae el precio del petróleo disminuye el valor de las importaciones de hidrocarburos, incluyendo combustibles ya procesados. ¿Cómo se financia esa importación? Con las reservas, porque la refinería y las empresas de combustibles pasan la cuenta al Gobierno vía la banca comercial”, expresa.

Avendaño indica que “es necesario supervisar los precios de la electricidad y de los combustibles. Incluso en Estados Unidos se hace, precio, paridad e importación, se llama es metodología universal para la supervisión estatal de los precios de las materias primas”.

Para el economista hay que emitir una ley para esa finalidad, pero recuerda que por razones obvias no se apunta a ese esfuerzo.
El problema de Nicaragua es que allegados al Gobierno están vinculados al negocio del mercado eléctrico a través de las Albas Generación y en el mercado de los hidrocarburos está presente la familia presidencial con el negocio de la distribución y venta al Estado, mediante las estaciones de Petronic.

Planta de Gas otra razón para bajar

Pero Rodríguez cree que hay oportunidades para bajar la tarifa en los próximos años, tomando en cuenta que el Ejecutivo está también trabajando para meter al mercado a una planta de gas natural, cuyo precio de producción es barato.

Este año antes de la pandemia el régimen anunció con bombos y platillos que la empresa norteamericana New Fortress Energy (NFE) construiría una planta de gas natural, la cual iba a producir 300 megavatios.

Según los medios afines al Gobierno, la obra tiene un costo de 700 millones de dólares. De hecho recientemente se aprobó una ley para ampliar los beneficios a dicha empresa mediante la exoneración de impuestos, mientras al resto de empresas nacionales se les aumenta la carga.

Según el informe de Comercio Exterior hasta agosto de este año, Nicaragua importó en petróleo el equivalente a 150.24 millones de dólares, inferior a los 189.97 millones en el mismo lapso el año pasado. Pero esa disminución en valor se debió a la caída del precio, ya que en volumen hay un aumento respecto al 2019. Entre enero y agosto de este año se importaron 3.18 millones de barriles, superior a los 2.73 millones comprados en el mismo tiempo el año pasado.

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