CONTENIDO EXCLUSIVO.
Quizá no sea este año o a lo mejor sí, pero no hay dudas de que la brillante carrera de Ernesto Jerez va a terminar invariablemente en el Salón de la Fama de Cooperstown.
Semejante talento no aparece todos los días. A una voz privilegiada, Jerez le unió el conocimiento y el ritmo, revestido todo por un carisma que genera una emoción singular en sus transmisiones.
Y lo mejor es que Ernesto sabe que él no es el espectáculo, aunque lo sea, sino lo que tiene delante de sí: el juego. Así que con gran habilidad, da pinceladas magistrales.
Eso lo ha llevado a lograr el reconocimiento internacional y lo esperan los homenajes, uno de los cuales podría ser el próximo 9 de diciembre, si gana el premio Ford C. Frid, que otorga el Salón de la Fama del beisbol de Grandes Ligas.
El ingreso no es sencillo. Compite ante otros siete narradores de enorme trayectoria en EE. UU. como Joe Buck, Dan Shulman, Dave Campbell y Al Michaels, entre otras figuras legendarias.
Incluso, los desaparecidos extiradores Dizzy Dean y Don Drysdale, miembros del Salón de la Fama, están en la lista de nominados ahora en la especialidad de locutores o comentaristas deportivos.
Buck es el líder en las transmisiones de la cadena Fox en los últimos 25 años; Shulman ha laborado desde 1995 con los Azulejos y en ESPN de 2011 a 2017, antes de volver a la tropa canadiense.
Michaels ha trabajado en los pasados 25 años para la NBC y ABC, mientras Campbell, además de haber jugado, laboró desde 1990 para los Gigantes, Padres y ESPN, donde cerró en 2010.
Dean tuvo récord de 150-83 y 3.02 antes de lesionarse a los 31 años con San Luis en 1941. Al año siguiente comenzó a narrar y lo hizo muy bien. Entró al Salón de la Fama en 1953.
Drysdale hizo «mancuerna» con Sandy Koufax en los Dodgers y ganó 206 partidos y tres Series Mundiales. Ingresó a Cooperstown en 1984. Luego debutó como comentarista en 1977 y trabajó hasta su muerte en 1993, cuando hacía dúo con Vin Scully.
Jerez, por su parte, tiene una licenciatura en administración por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, en República Dominicana, y estudios en la Escuela de Transmisiones en Boston. Labora para la cadena ESPN desde 1995.
En el 2015 fue el ganador del premio Emmy por la academia de artes y ciencias de la televisión estadounidense en la categoría de personalidad deportiva, imponiéndose a José Ramón Fernando, Enrique Bermúdez, Andrés Cantor y Marion Reimers.
En caso de ser exaltado al Salón de la Fama, se uniría al argentino Buck Canel, al ecuatoriano Jaime Jarrín y al cubano Felo Ramírez, quienes son los únicos locutores latinos en el campo de los inmortales de Cooperstown.
El nicaragüense René “El Chelito” Cárdenas ha sido nominado en varias ocasiones a esa distinción, pero por razones inexplicables aún no consigue su ingreso. Él es el pionero de las transmisiones en español. Inició en 1958 con los Dodgers.
Ernesto, de 52 años, está dejando huellas indelebles porque aparte de su calidad y carisma, es un profesional en su trabajo. Nada de fanático con micrófono. Habla cuando debe, en el tono adecuado y con las palabras exactas, en gran respeto a su audiencia.
Y sobre todo, Jerez es una persona sencilla a la que el éxito no lo ha cambiado. Así que más temprano que tarde, irá al Salón de la Fama, que es donde pertenece.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
CONTENIDO EXCLUSIVO.