Ahora que los Dodgers de Los Ángeles y Rays de Tampa Bay se alistan para escribir su propia historia en la Serie Mundial, demos un recorrido por los detalles que más han impactado en los clásicos de octubre, justo donde el beisbol alcanza niveles dramáticos y espectaculares.
¿Y qué ha sido lo mejor? Se afirma que Babe Ruth anunció que se volaría la cerca y lo hizo. Kirk Gibson desequilibró una serie con un solo turno al bate. Reggie Jackson metió tres pelotas a las gradas en un juego y Bill Mazeroski mató a los Yanquis con un jonrón que nadie olvida.
Pero ¿existe algo mejor que lo perfecto? Don Larsen, un discreto lanzador de los Yanquis, se elevó a la altura de las estrellas y lanzó el único Juego Perfecto en Series Mundiales en 1956. Larsen jamás llegó al Salón de la Fama. Pero no lo necesitó. Fue más famoso que muchos que están adentro.
1).- El Perfecto de Larsen
Nadie imaginó que de un lanzador tan imperfecto como Don Larsen, podría emanar la obra cumbre del pitcheo en una Serie Mundial. Pero ocurrió. El 8 de octubre de 1956, durante el sexto partido de la serie entre Yanquis y Dodgers, Larsen subió a la colina y lanzó un Juego Perfecto 2-0, superando a Salvatore Magglie. Con la ayuda de un jonrón de Mickey Mantle, Larsen se puso en ventaja y tras cruzar es tercer strike a Dale Mitchell, completó la faena que le aseguró la inmortalidad.
2).- El jonrón de Maseroski
En una Serie Mundial en la que los Yanquis apaleaban a los Piratas y éstos respondían a pellizcos, se llegó hasta el séptimo juego. Las tres victorias de los bombarderos fueron 16-3, 10-0 y 12-0. En cambio, el éxito más holgado de Pittsburgh fue 5-2 logrado en el quinto partido. Pero ambas tropas llegaron 9-9 al fondo del noveno inning del séptimo juego, cuando Bill Mazeroski le prendió un envío a Ralph Terry y lo mandó a lo profundo del leftfield, para acabar con los Yanquis.

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3).- El jonrón de Kirk Gibson
Pocas series han lucido tan desiguales antes de cantarse el play ball como la de 1988. Los Atléticos tenían una maquinaria con José Canseco y Mark McGwire tocando los tambores, más Dave Stewart y Bob Welch en la colina. Los Dodgers tenían a Orel Hershiser, porque incluso, su bateador más respetable, Kirk Gibson se lesionó. Pero Gibson salió cojeando del banco y sobre slider de Dennis Eckersley pegó un jonrón que golpeó el corazón de Oakland y los Dodgers ganaron la serie 4-1.
4).- El jonrón anunciado
En el tercer juego de la Serie Mundial de 1932 y con el score empatado 3-3, el rey del tablazo en esa época y aún símbolo del beisbol, Babe Ruth, avanzó hacia el plato y apuntó con su bate al pitcher Charlie Root. Luego apuntó al right-centerfield y justo por ahí se llevó la cerca para ayudar a los Yanquis a ganar 7-5. Cuenta la leyenda que Ruth había prometido un jonrón a un niño que había visitado en un hospital, quien saltó de la emoción cuando el “Bambino” tumbó la pelota.
5).- La blanqueada de Morris
Quienes creían que sólo los equipos grandes eran capaces de generar grandes emociones, tuvieron que admitir su equivocación tras ver a los Mellizos y Bravos, quienes en 1991, ofrecieron la probable mejor Serie Mundial de la historia. Con los scores apretados y dos juegos que avanzando a entradas extras, estas tropas fueron al séptimo partido y acabó 1-0 en 10 innings con Jack Morris forjando una lechada 1-0 para los Gemelos, con faena de siete hits y ocho ponches. Morris (2-0) fue MVP.
6).- La atrapada de Mays
El probable mejor jugador de la historia, Willie Mays, hizo la ejecutoria defensiva más reconocida. Ocurrió el 29 de septiembre de 1954, durante el primer juego del clásico entre Gigantes e Indios. Con el score 2-2 en el octavo, Vic Wertz conectó profundo un envío de Don Liddle. Hay quienes dicen que la bola viajó 450 pies en el espacioso Polo Grounds, pero Ways, corrió y corrió, y de espaldas al home atrapó la bola, que mantuvo el score y San Francisco ganó 5-3 en 10 entradas.
7).- Tres palos de Jackson
Reggie Jackson, quien se autollamaba “la pajilla que mueve la bebida”, ha sido conocido como “Mr. octubre”. Y el 18 de octubre de 1977, hizo honor al apodo con tres jonrones ante los Dodgers en el sexto partido de la serie, ganado por los Mulos 8-4. Jackson le botó una curva de nudillos de Burt Hooton, luego una recta a Elías Sosa y cerró la producción con otro metrallazo ante una nudillera de Charlie Hough, para completar la más soberbia demostración de poder para un sólo artillero.

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8).- El error de Buckner
Espoleado por la necesidad de ganar un título que no conseguía desde 1918, Boston iba adelante 3-2 en la serie de 1986 ante los Mets, cuando tratando de cerrarles las puertas definitivamente en el sexto juego, a Bill Buckner se le fue entre las piernas una inofensiva rola de Mookie Wilson, que dio a los de Nueva York el chance de ganar el encuentro y forzar el decisivo séptimo duelo, el que también ganaron. Eran los días en los que la maldición de Ruth, todavía tenía vigencia.
9).- Terremoto en la serie
Luego de haber sido avergonzados por los Dodgers, quienes con un guerrillita los habían vencido en 1988, los Atléticos estaban de vuelta al clásico para desquitarse aunque fuera con los Gigantes. Y lo lograron, aunque para materializar su intención, tuvieron que esperar diez días porque al inicio del tercer partido, un terremoto en San Francisco paró en seco el clásico. Los Atléticos completaron la barrida más de una semana después, cuando al fin se pudo volver a jugar entre los escombros.
10).- La calceta de Schilling
Tras lanzar con un tendón roto en la Serie de Campeonato ante los Yanquis, en el más asombroso regreso de la historia (dar vuelta a un 0-3), Curt Schilling y Boston estaban en el clásico de octubre ante los Cardenales en el 2004. Los médicos le sugirieron que era mejor descansar, pero Schilling quiso aportar para acabar el ayuno de 86 años sin título, y con puntadas y tablillas que le colocaron, subió a la colina y se apuntó la victoria en el segundo juego 6-2, con sangre manando por la calceta.
Menciones honorables
Hay muchos más impactos, como el jonrón de Joe Carter de los Azulejos ante Mitch Williams en el sexto juego de la Serie Mundial de 1993 contra Mitch Williams de los Filis.
El cañonazo de Luis González de los Diamondbacks contra Mariano Rivera de los Yanquis en el séptimo partido del clásico de otoño del 2001, que dio el título a Arizona.
El sencillo del colombiano Edgar Rentería de los Marlins contra Charles Nagy de los Indios en el séptimo partido de la Serie Mundial de 1997, en el primer cetro para Florida.
El mal fallo de Don Dekinger sobre sobre batazo de Jorge Orta en el sexto juego de la Serie Mundial de 1985 que dejó con vida a los Royals, quienes vencieron a San Luis y ganaron la serie.