En una organización en la cual el éxito ha sido definido por la potencia de una gran colección de legendarios bateadores, el gran lanzador era Whitey Ford, un maestro en el arte de aplicarle variantes a sus disparos desde el montículo.
Ford, un ganador de 236 partidos, con diez triunfos en Series Mundiales, seis campeonatos en los clásicos de otoño y diez actuaciones en Juego de Estrellas, murió este viernes. Tenía 91 años, informaron los Yanquis, con quienes jugó sus 16 temporadas de carrera.
Nacido en Nueva York el 21 de octubre de 1928, el zurdo se llamaba Edward Charles Ford, pero su mánager en las Ligas Menores, el exestrella Lefty Gómez lo bautizó como Whitey, en su alusión a su piel blanca y cabello rubio.
Debutó en las Grandes Ligas en 1950 con balance de 8-1 y 2.81 en 112 innings. Fue segundo en la votación al Novato del Año, aunque The Sporting News lo escogió como el mejor, y ganó el séptimo juego de la Serie Mundial ante los Filis, con una labor de 8.2 entradas y dos carreras sucias.
No jugó en 1951 ni en 1952 por participar en la guerra de Corea, pero en 1953 regresó y ganó 18 juegos y de nuevo ayudó a los Yanquis a ganar la Serie Mundial, la quinta en línea del equipo de Nueva York, impulsado por Joe DiMaggio y Yogi Berra, entre otros.
Su año cumbre llegó en 1961 cuando terminó con récord de 25-4 y 3.21 en 283 innings y ganó el premio Cy Young, sin embargo, la lucha por los jonrones entre Roger Maris y Mickey Mantle, le restó impacto a su trabajo en aquella temporada.
Ford indicó, sin embargo, que se sentía más cómodo alejado de la atención de los medios. En 1963 cerró con registro de 24-7 y 2.74 en 269.1 entradas. En diez de sus 16 temporada ganó al menos 16 partidos. Al final tuvo 263-106 y 2.75 en 3,170.1 innings de labor.
Sus 263 triunfos son la mayor cantidad para un lanzador en la historia de los Yanquis, mientras que sus diez victorias, sus 94 ponches y 146 entradas en Series Mundiales son récords. En clásico de otoño tuvo 10-8 y 2.75. Ganó seis anillos y once gallardetes de la Liga Americana.
Entró al Salón de la Fama en 1974 y ese mismo año se retiró su número 16, el que está instalado en el Monumental Park en el Yankee Stadium, junto a compañeros suyos como DiMaggio, Mantle, Phil Rizzuto y Berra, entre otros extraordinarios jugadores.
En su discurso de agradecimiento cuando entró a Cooperstown, dijo «nací no muy lejos del Yankee Stadium y soy fanático de los Yanquis desde mis cinco o seis años. Pensar que a los 21 estaba jugando con DiMaggio y Berra y contra Stan Musial y Roy Campanella, es algo que no puedo entender. Fue genial», dijo Ford.
Diversos trabajos sobre los mejores lanzadores en la historia de los Yanquis han situado a Ford como el más grande lanzador de los neoyorquinos, pero otros colocan a Mariano Rivera por delante del zurdo.