Origen e historia de nuestra bandera

Nuestra bandera nacional azul y blanco representa a nuestra patria y a todos los nicaragüenses. ¿Cuál es su origen?

¿Quién escogió sus colores, cuándo y por qué?

Los colonizadores hispanoamericanos, descendientes de los españoles que vinieron a América, decidieron luchar por la independencia del Reino de España que imponía grandes tributos, recibiendo muy poco o nada a cambio. A comienzos del siglo XVIII empezaron a luchar y varias provincias se declararon independientes, formando juntas de gobierno que fueron desconocidas por Fernando VII, quien, para acabar con la rebelión, mandó más tropas a reforzar su ejército. Fue la Reconquista Española.

Las Provincias Unidas del Río de la Plata (después Argentina y Uruguay) fueron el único territorio en permanecer libre frente a la Reconquista. En 1812, como emblema de su lucha por mantener su independencia, a iniciativa del general Manuel Belgrano, enarbolaron la bandera de dos franjas horizontales celestes y en el centro una franja blanca.

Durante las luchas independentistas de las provincias de Centroamérica en 1819 llegó a tierras centroamericanas la fragata La Argentina, de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al mando del capitán Hipólito Bouchard, quien, llevando como insignia la bandera celeste y blanca, atacó a los realistas apostados en Sonsonate y El Realejo. El prócer independentista centroamericano Manuel José Arce (salvadoreño) les pidió a su esposa Felipa Arazamendi y a su hermana Antonia Manuela Arce que confeccionaran una bandera con los colores celeste y blanco, igual al pabellón que había sido plantado como símbolo de la libertad en las costas centroamericanas. Esa bandera, que semeja los colores del cielo, fue desde entonces enarbolada en Centroamérica en la lucha contra el reinado español.

Después de la independencia pacífica (1821) y una vez terminada la anexión a México (1823), las provincias de Guatemala, San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica se unieron como Provincias Unidas del Centro de América, y la bandera celeste y blanca fue adoptada de forma oficial para la nueva república, con el escudo nacional en el centro: un triángulo equilátero con cinco volcanes bañados por dos mares, el gorro frigio, símbolo de la libertad, y el arcoíris, rodeado de la leyenda circular: Provincias Unidas del Centro de América. En 1825 se cambió a República Federal de Centro América.

Cuando la República Federal se disolvió en 1839, los Estados que la componían adoptaron los colores azul turquesa, en vez de celeste, y blanco. Las razones del cambio no están claras. Probablemente aquí, como sucedía en Argentina, se habría discutido si el celeste, color no heráldico, era apropiado para un pabellón nacional o debía cambiarse por azul. O quizá simplemente para diferenciarnos, o por preferir un color más vivo para representar nuestros cielos y mares. Los colores azul turquesa y blanco se adoptaron también en los intentos unionistas de la Federación de Centro América (1851), la República Mayor de Centro América (1895-1898) y los Estados Unidos de Centroamérica (1898).

El Salvador, Honduras y Nicaragua conservan la bandera azul y blanco de franjas horizontales, Costa Rica agregándole una franja roja doble en el centro, y Guatemala el celeste original, con franjas verticales. Todos basados en la bandera y, excepto Guatemala, también en cuanto al escudo, de las Provincias Unidas del Centro de América.

Entre 1839 y 1858 en Nicaragua alternó con la azul y blanco una bandera amarilla, blanco y nácar, que no duró mucho. Igual pasó entre 1889 y 1893 con una bandera azul y blanco que agregaba en el centro una franja roja. La bandera azul y blanco prevaleció y se oficializó mediante la ley del 5 de septiembre de 1908. Hoy la ley de 1971, con sus reformas de 2002, rige las características y usos de los símbolos patrios y oficializa en Nicaragua el azul cobalto, más intenso que el azul turquesa anterior.

El azul significa justicia y lealtad, y el blanco simboliza pureza e integridad. También nos recuerdan los colores de nuestro cielo y una tierra que ansía la paz bañada por sus dos mares.

El autor es abogado y comentarista político.

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

Opinión colonizadores hispanoamericanos archivo
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