La pandemia del coronavirus no detuvo a un grupo de devotos de Santo Domingo de Guzmán. En lunes 10 de agosto sería el regreso de la imagen de su iglesia de Managua hacia la de Las Sierritas, pero debido a la crisis sanitaria la Iglesia Católica cancelo esta celebración. Sin embargo este grupo de nicaragüense decidieron desafiar al Covid-19 agrupándose y bailando a «Minguito».
Este 10 de agosto sería el regreso de Santo Domingo de Guzmán, de la la iglesia que lleva su nombre en Managua hacia Las Sierritas. LA PRENSA/J.FLORES
La Iglesia Católica prohibió la procesión, del primero y el 10 de agosto, debido a la pandemia del Covid-19. LA PRENSA/J.FLORES
Sin embargo, desde tempranas horas los promensante de "Mingo" estaban afuera de su iglesia en Managua para iniciar su recorrido de regreso a Las Sierras. LA PRENSA/J.FLORES
Devotos y promesantes del patrono de Managua se reunieron a bailar frente a la iglesia en Managua y luego frente a las oficinas del Comité de Tradicionalistas. LA PRENSA/J.FLORES
Las réplicas de la imagen original no faltaron en la procesión, así como la música y el licor. LA PRENSA/J.FLORES.
Sólo algunos de los devotos y promesantes usaban protección como mascarillas de telas, todos se reunieron en el Gancho de Camino para formar su propia procesión hacia Las Sierritas LA PRENSA/J.FLORES
Los famosos "diablos negros" nunca faltan en este recorrido, así como personas vestidas de trajes típicos. LA PRENSA/J.FLORES
En el recorrido también van niños, algunos como este, son pintados con aceite negro para pagar algún favor recibido por la imagen. LA PRENSA/J.FLORES
Las "vaquitas de mingo" dijeron presente en esta procesión, no oficial, de la iglesia, así como las personas vestidas con trajes típicos. LA PRENSA/J.FLORES
La aglomeración inició exactamente afuera del Comité Tradicionalista de Cargadores de Santo Domingo, donde permanece una réplica de "Minguito". LA PRENSA/J.FLORES
Ir hasta Las Sierritas está "en veremos". La gente no se mueve porque no tienen chicheros. Los que tocan son los del Comité Tradicionalista, que están adentro de la casa. LA PRENSA/J.FLORES