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Su mayor impacto ocurrió un día como hoy hace ya 29 años, pero detrás de un Juego Perfecto y una brillante trayectoria al más alto nivel del beisbol, hay una admirable historia de superación personal en Dennis Martínez.
Desde luego, el Juego Perfecto, que terminó 2-0 contra los Dodgers en Los Ángeles, el 28 de julio de 1991, colocó a Dennis en el pedestal de un reconocimiento que merecía desde mucho antes, al haber dado un giro extraordinario a su vida.
Pero todo comenzó en las limitaciones de su hogar, en las calles de Granada y en los equipos juveniles, antes del salto a los Tiburones y después a la Selección Nacional, desde donde se impulsó para conseguir una firma en 1973 con Baltimore.
Todo ese tiempo y el que vendría después, estuvo revestido por la determinación, tenacidad y coraje de Martínez de ser alguien. Se movió a paso veloz por las Ligas Menores, hasta su estreno en las Grandes Ligas en 1976 con los Orioles.
En una ocasión, cuando el personal de los Orioles en las Menores fue reunido, uno de sus ejecutivos emitió una expresión brutalmente sincera: de todos ustedes (eran unos 200 jóvenes) solo unos dos o tres van a llegar a las Mayores. Los demás, no”.
Y en medio de un silencio sepulcral, Dennis se dijo así mismo: yo voy a ser uno de esos dos. Y cumplió. Y más que un detalle anecdótico, fue una expresión de su terquedad por llegar a la cima, por sostenerse y por elevarse hasta una altura que nadie más ha alcanzado.
Hoy se conmemora otro aniversario del Juego Perfecto de Martínez y claro que vale la pena recordar la hazaña, que es a la vez, la más grande gesta de un deportista pinolero, pero siempre me gusta ver a Dennis más como el ser humano.
No es que sea divisible el lanzador de la persona, pero Dennis es algo más que este Juego Perfecto, más que 245 victorias y más de 100 triunfos en cada liga, al igual que múltiples lideratos en varios departamentos del pitcheo, a través de una carrera de 23 años.
Dennis ha sido sobre todo un ejemplo de consistencia, primero, por sobreponerse a sus propias limitaciones familiares, por vencer sus debilidades como ser humano y después erigirse como un modelo a seguir, con fallas, pero con el coraje para rectificar.
El Juego Perfecto permitió eso, que Martínez fuera conocido a profundidad y se descubriera una historia de lucha por hacerse mejor, algo a lo que no le ha dado tregua ni siquiera en estos días en los que no ha sido indiferente a la crisis que vive nuestro país.
Este ha sido un deportista consistente dentro y fuera del campo.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
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