Todo inició aquel día en el municipio de Telica, León, cuando el mánager Carlos Leytón, decidió traer al montículo a su jardinero izquierdo para revelar en medio de un apuro. Y Antonio Chévez desactivó la amenaza enemiga de bases llenas y sin outs, con tres ponches consecutivos.
Y como genio producido por el azar en medio de un contexto desolador, Chévez se convirtió en lanzador de una forma natural. Para entonces tenía 16 años y jugaba entre mayores de edad. Su improvisado wide up al lanzar, sería relacionado más tarde con el de Juan Marichal.
Un año después estaba en el equipo León, a donde llegó tras ser recomendado a Oscar Larios y no se tomó mucho tiempo para mostrar su material. En ese 1971 tuvo récord de 12-8 y 1.91 en 122.1 innings con 95 ponches. Ese mismo año, hizo la Selección Nacional, conducida por Larios.
Chévez participó aquí en el Torneo de la Amistad realizado en nuestro país, donde venció al equipo de Guatemala. Luego fue a los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia, y cerró en el Mundial de Cuba, donde tuvo balance de 1-0 y 2.00, después de un triunfo 12-4 ante Italia.
En 1972 volvió a lucir bien con los Leones: 11-8 y 1.87 en 153.2 episodios con 116 ponches, mientras cerraba con 3-1 y 0.70 en el Mundial nica. Chévez venció a 11-1 a República Dominicana, 2-1 a Puerto Rico en dramático partido y 9-1 a Honduras. Su revés fue 4-3 ante Estados Unidos.
Sin embargo, fue en 1973 cuando cabalgó a desesperada velocidad hacia la grandeza. Resumió un espectacular balance de 20-1 y 0.92 en 186 innings lanzados con 172 ponches, para una triple corona. Completó 19 de sus 20 inicios y además propinó nueve blanqueadas.
De sus 20 triunfos, dos fueron no hit no run. Uno 2-0 al Chinandega el 10 de abril y el otro 3-0 ante el Carazo el 26 de mayo. Y todavía agregó uno más en la Final al San Fernando 5-0, en un alarde de dominio. Tres no hitter en una temporada y a nueve episodios, es un récord que aún persiste.
En esa Final de 1973 entre cuatro equipos (Leones, Chinandega, San Fernando y Carazo), Chévez ganó cuatro partidos y salvó otro con efectividad de 0.24 en 37.2 episodios. Tenía 20 años y durante el Mundial aquí, registró marca 2-1 y 0.69 con 23 ponches en 26 entradas.
Fue entonces cuando Tony Castaño, el entrenador cubano, quien según Chévez, lo había persuadido de no firmar en 1972 ante una oferta de Ralph Avila, por temor a una represalia del dictador Somoza Debayle con el Mundial aquí, le dijo: “es tiempo de irte hacia el norte”.
Y el mismo Castaño contactó a Julio Blanco Herrera, quien junto a Ray Poitevint, lo firmaron para los Orioles de Baltimore en el lobby del antiguo Hotel Intercontinental (de la pirámide), por 10 mil dólares, la misma cifra dada a Dennis Martínez, también firmado aquel día.
Chévez aún lanzó aquí en 1974 y tuvo 1-3 y 1.27 en 28.1 episodios con los melenudos, para cerrar su carrera en la Primera División pinolera con marca de 44-20 y 1.49 de efectividad en 490.1 innings con 409 ponches, 44 juegos completos y 12 lechadas en 87 salidas al box.
Su brillo continuó a través de las Ligas Menores con 9-6 y 1.57 en 109 entradas en ese mismo 1974 con los Orioles de Miami en Clase A, Liga de la Florida. Y en 1975 mejoró a 14-6 y 2.08 en 165 innings. En 1976 se elevó más, a 16-5 y 2.00 en la suma de su labor tanto en Clase A y Doble AA.
En 1977 comenzó a trabajar en AAA con el Rochester y el 24 de mayo fue llamado a Grandes Ligas para sustituir al lesionado Fred Holdsworth. El leonés, debutó el 31 de mayo ante los Mellizos en el Metropolitan Stadium de Minneapolis y no le fue bien.
Chévez, quien se convirtió esa noche en el segundo nicaragüense en las Ligas Mayores, permitió la anotación de dos corredores que le heredó el zurdo Rudy May y todavía admitió dos carreras más y tres hits en dos innings, con dos ponches. Minnesota ganó 8-3 a los Orioles.
Chévez aún tuvo tres salidas más en las Ligas Mayores. La última de ellas llegó el 8 de junio de ese 1977 en el Fenway Park ante los Medias Rojas de Boston, en un partido iniciado y perdido 14-5 por Dennis Martínez. Tony fue atacado con seis carreras en un inning y salió por una lesión.
«Recuerdo que era una noche fría y lluviosa en Massachusett. Sentí una cosa extraña en el hombro, como si algo había explotado y me lastimaba fuertemente. El coach George Bamberger fue a verme al montículo y no pude ocultar el dolor. Fui retirado y no lancé más», dijo Chévez a Rory Costello.
Cuando Holdsworth se recuperó, Chévez fue enviado de vuelta a AAA y en lugar de descansar, siguió lanzando con dolor y cerró el año con 5-9 y 4.46 en 123 episodios. Incluso, se unió a los Indios de Mayagüez en para la temporada 1977-1978 y resultó decisivo en el equipo.
El nica logró marca en el beisbol boricua de 8-2 y 2.92, para ser nombrado el mejor lanzador derecho del torneo y fue determinante en la recuperación de los Indios, quienes hicieron girar una campaña terrible y hasta llegaron a ganar la Serie del Caribe en Mazatlán, México.
Pero Chévez no volvió a las Mayores, mientras sus oportunidades se diluían en las Menores, al lograr 6-11 y 4.19 en 1978 y 4-7 4.88 en 1979, siendo incluso bajado al Charlotte en AA. El nica lanzó por última vez en México en 1980 con los Tigres y luego decidió retirarse.
En sus cuatro actuaciones en el big show, Chévez acumuló 0-0 y 12.38 en ocho entradas lanzadas, con diez hits, un jonrón de Butch Hobson de los Medias Rojas, 13 carreras, 11 limpias, siete ponches y ocho bases. Tony tenía entonces 24 años, pero no pudo continuar.
«Mi esposa (Halyma Romero, con quien se casó en 1973), me dijo, ‘creo que es tiempo de buscar otra opción y vamos a salir adelante», dijo Chévez a Costello. Y los Chévez volvieron a residir a East Rochester, Nueva York, donde Tony trabajó en Xerox y luego en una fábrica de herramientas.
Chévez y su esposa son misioneros de la Iglesia Metodista Unida y desde 2003 vienen en misiones de ayuda a Telica, donde han apoyado a la comunidad con comida, medicina, ropa, útiles escolares y hasta casas para los más necesitados. «El plan de Dios era este y Dios es perfecto», dijo Chévez.
Los Chévez tienen tres hijos: Tony Jr, Anielka y Kelly, quien es la esposa del exbig leaguer Jason Bartlett. De modo que una lesión detuvo su carrera, pero Chévez no ha dejado de brillar, aunque ahora no lo haga desde el montículo, sino ayudando a los necesitados.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR