Zona de Strikes: Tomás Guzmán, un cañonero que infundía temor

Tomás Guzmán forjó su carrera con un bate poderoso y habilidades defensivas que fue puliendo con el tiempo, hasta convertirse en un catcher confiable

En medio de una alineación poderosa como la formada por el equipo de los Dantos en la década de los años ochenta, Tomás Guzmán era el bateador más temible. Su cuota de poder y la precisión al impactar la bola, lo hacían muy peligroso.

Guzmán era el catcher y el cuarto bate en un plantel que ganó tres títulos nacionales en esa década y que agrupó a artilleros como Marvin Solís, Berman Suárez, Franklin López, Julio Mairena, Leonardo Cárdenas y Oscar Gómez, entre otros.

Luego se unieron jóvenes como Sandy Moreno, Ángel Zuniga, Marlon Abea y Danilo Sotelo, pero Tomás era la referencia en ese line up. Incluso él fue el catcher más presente en la Selección Nacional para esa época.

No obstante, sus cifras no son quizá las de un artillero que metía miedo, pero vale recordar lo que se ha dicho: las estadísticas son como los bikinis, enseñan bastante, pero no lo muestran todo.

En aquel contexto, el impacto de Tomás fue notable. Vicente López se había retirado, Reynaldo Téllez iba de salida y Cruz Ulloa tenía intermitencias, mientras que César Chavarría era un receptor defensivo. Guzmán fue el más estable y sí respondió.

En muchas ocasiones se puso en tela de juicio sus habilidades defensivas, pero sucede que su bate era su principal herramienta y con el tiempo, se vieron sus progresos a la defensa, hasta convertirse en un receptor muy confiable, incluso en la Selección.

En su carrera de 15 años, el boaqueño bateó .285, con 748 hits en 2,628 turnos. De esos hits, 87 fueron jonrones y empujó 427 carreras, mientras anotaba 381. Se fue a los 34 años, todavía joven y al final jugaba poco al estar más pendiente de su finca.

Debutó con el Tecolostote en 1980 y ahí mismo bateó .282. Cuatro veces tronó sobre los .300 y su año cumbre fue 1987, al batear .341 (232-79) con 12 jonrones para liderar la liga, lo mismo que en dobles con 17 y cerró con 43 empujadas.

En 1989 fue disputado por los Dantos y la UNAG, entonces como medida «salomónica» se lo dieron al Bóer y bateó .404 (53-23) con tres jonrones y 13 remolques en 18 juegos con los Indios. Luego en 1990 resumió .320, con 14 jonrones y 56 impulsadas ya con los Productores.

Su última gran campaña fue la de 1991 con la UNAG al acumular .313, diez jonrones y 53 remolques, mientras se ausentaba en la temporada de 1992 y volvía en 1993 solo para irse de una vez con los Pinoleros en Managua.

A la Selección Nacional arribó en 1983 como suplente de Ulloa y de Téllez y cerró como titular. Se le vio después como el receptor de todos los días en la olimpiada de Los Ángeles y el Mundial de Cuba en 1984, la Copa Intercontinental de Edmonton en 1985 y los Panamericanos de Indianápolis en 1987, mientras cerraba en el Mundial de Italia en 1988.

Fue el catcher más estable en los años ochenta a nivel de Selección y desde el line up de los Dantos, donde fue una fuerza ofensiva clave en los títulos en 1985 ante Granada, 1987 sobre el Bóer y 1988 contra la Costa Atlántica. Un gran carreras sin lugar a dudas.

Guzmán reside siempre en el departamento de Boaco, donde cultiva la tierra y cría ganado.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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