Henry Duarte marcó una etapa del futbol nicaragüense. Será recordado por unos y odiado por otros. Cometió muchos errores y también tuvo grandes acierto, que lograron cambios significativos. La estricta disciplina es el pilar fundamental de su vida y su trabajo como entrenador y se convirtió en el pilar fundamental de su éxito, junto al cambió de mentalidad provocado al jugador nacional.
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El técnico costarricense es el mejor entrenador en la historia de la Azul y Blanco. Sus resultados —17 victorias, 10 empates y 27 derrotas— desde el 2015 los colocan por encima de los anteriores con un alto margen. Más allá de eso, durante cinco años y cinco meses trabajó sobre cuatro pilares que llevaron al futbol a otro nivel dejando un camino bien marcado para sacar del anonimato futbolístico nicaragüense, que puede seguir evolucionando.
Cambió la mentalidad del jugador
La estricta disciplina implementada es la clave de su éxito. El seleccionador no daba concesiones, sin importar nombres. Deja fuera de convocatorias por llegar tarde a Juan Barrera, Luis Fernando Copete o Raúl Leguías. Las reglas estaban por encima de todos. Estaba convencido que el jugador nacional necesitaba eso, trabajar fuerte y actuar, sobre todo, como un jugador de futbol profesional para explotar el potencial que siempre miró y logró sacar a lo largo de cinco años.
Duarte detectó que al jugador nacional le faltaba mayor compromiso y creer en sí mismo. A veces hizo de psicólogo, estimuló, les tocó el ego, retó al jugador, le sacó el amor propio y le subió la autoestima para sacar lo mejor de él. Trabajó en la mentalidad del jugador, les hizo ver, y principalmente, les demostró con hechos que tenían las mismas condiciones futbolísticas que otros jugadores para competir en cualquier lado. La disciplina y trabajo lograron la victoria sobre Jamaica en las eliminatorias 2015 y las palabras de Duarte se llenaron de poder. Todos empezaron a creer que eran capaces de lograr mejores cosas y lo hicieron. Ese fue el punto de inflexión porque ahí el jugador se convenció de lo mismo que tanto les repetía el seleccionador.
Apostaron por el jugador nica
La significativa mejora colectiva de la Selección se dio primero en la evolución individual de cada integrante. Los jugadores empezaron a destacar y llamar la atención poco a poco en el extranjero.Cuando llegó Duarte solo contaba con dos futbolistas jugando fuera y se ahora que se va se registraban 22 en los seis meses de 2020 repartidos en Europa, Sudamérica, África y Centroamérica.

Nicaragua tuvo 24 jugadores en el extranjero, la mayor cantidad de la historia en mayo de 2019, el año que más nicas estuvieron fuera. En el 2015, Henry Duarte consiguió que Juan Barrera realizará una prueba en el Rheindorf Altach de Austria. Una semana después se convirtió en el primer nicaragüense en llegar al futbol europeo.
Desde entonces han jugado ocho en Europa y al menos ha habido uno en cada año desde 2015. Se llegó a tener a cuatro al mismo tiempo en 2018, algo impensado incluso durante la etapa de Duarte. El tener jugadores jugando en el futbol internacional mejoró el nivel de la Azul y Blanco.
Cambia imagen internacional
Nicaragua estaba catalogada con la cenicienta de Centroamérica, un adversario que era fácil de vencer. Los contrincantes daban por un hecho una victoria incluso por goleada. Nadie quería enfrentar al equipo nacional en amistosos internacionales porque no era exigente. Los únicos fogueos que lograban eran contra equipos costarricenses de Primera y Segunda División. Con la llegada de Duarte eso cambió paulatinamente. La Azul y Blanco empezó a mostrar otra cara, se volvió más competitiva partido a partido reflejado en los resultados más sonadas de su ciclo: las victorias sobre Jamaica en las eliminatorias de 2015 y la remontada contra Haití para la Copa Oro 2017.
Los buenos resultados cambiaron la imagen internacional abriendo puertas a amistosos que antes no se tenían. En diciembre 2015, Costa Rica volvió a jugar contra Nicaragua en un amistoso clase A por primera vez en 11 años. La Tricolor lo hizo con un plantel competitivo que presentaba a algunos jugadores que estuvieron en su mejor Mundial de la historia: Brasil 2014. Honduras volvió a medirse a la Azul y Blanco 20 años después con dos duelos en 2016 y otros dos en 2017. Panamá jugó un amistoso por primera vez 32 años en 2016. El duelo se hizo en Managua donde jamás había jugado un fogueo y regresó en febrero 2020, el último duelo de Duarte.
Bolivia se convirtió en la primera selección sudamericana que enfrentó a la Azul y Blanco en 2017 y hasta fecha suman tres encuentros entre ambas. Argentina fue la primera campeona del mundo que topó el equipo nacional en junio de 2019, un duelo que se había pactado para 2018 y no se hizo por la crisis sociopolítica del país. Nicaragua actualmente tiene asegurado un amistoso contra Ecuador previsto para junio 2020. No se hizo por el Covid-19, tampoco se ha cancelado.
Los jugadores nacidos o formados fuera de Nicaragua empezaron a sentirse atraído por representarla. Ahora les resulta más atractiva porque compite a nivel internacional. Duarte logró sumar nueve y hay más en lista de espera, que puede hacer un mejor equipo y exigir los mejor de los que juegan aquí. Nicaragua no es una potencia de Centroamérica, sigue siendo el equipo más débil, pero más competitivo que antes, capaz de ganar a cualquiera.
Deja una nueva generación
La idea de Duarte era dejar encaminada una nueva generación para igualar o superar el nivel de la de 2015. La pandemia del Covid-19 le impidió desarrollarla, sin embargo pudo dar algunos pasos. El costarricense asumió el cargo con una base definida, pero el grupo de jugadores elegibles era corto y con un escaso roce internacional. Juan Barrera, Carlos Chavarría, Jason Casco y Fernando Copete no tenían reemplazos probados.
Ahora deja un base más sólida y una lista más amplia de jugadores tanto de experiencia y jóvenes con mucho proyección, que algunos demostraron en partidos de fogueos tener las condiciones para asumir. Todos ellos tendrán la responsabilidad de igualar o superar lo anterior.
Los pilares principales de nuevo seleccionador serán Byron Bonilla, Juan Barrera, Richard Rodríguez, Luis Fernando Copete, Jaime Moreno y Carlos Montenegro, quienes serán respaldados por jóvenes de experiencia como Ariagner Smith —juega en Lituania y Duarte lo llevó a la Selección desde 2015— Jasson Ingram, Renato Punyed, Harold Medina, entre otros.
Esta es una lista de jugadores jóvenes (el mayor 25 años y el menor 18) que Duarte trabajó y a algunos los debutó en la Selección: Randall Aguinaga, Denvern Fox, Denillson Gutiérrez, Bryan Rodríguez, Jasson Ingram, Marvin Fletes, René Huete, Juan Carlos Pérez, Pablo Rodríguez, Camphers Pérez, Luis Alfredo López, Henry Niño, Rigoberto Fuentes, Francisco Vallecillo, Armando Goufas, Renato Punyed, Junior Arteaga, Harold Medina, Jonathan Moncada, Ariagner Smith, Agenor Báez, Ezequiel Ugalde, Carlos Pérez, Brandon Ayerdis, Abner Acuña, Ricardo Mendieta, Anderson Treminio y Carlos Guardado.