La demanda de guantes, mascarillas y alcohol continúa elevada en el país; y precios se han alterado. LA PRENSA/ARCHIVO

Surgen nuevos importadores en medio de pandemia y tradicionales denuncian competencia desleal

Surgen nuevas importadoras, con supuestos privilegios, mientras otros empresarios se diversifican para aprovechar el contexto de la pandemia, sin que se conozca si nuevas operaciones están reguladas por el Minsa

En medio de la crisis sanitaria por el Covid-19 en Nicaragua, han surgido nuevas empresas e importadoras de insumos médicos, algunas con supuestos privilegios para importar y vender al Estado, dejando a un lado a las tradicionales.  Esto ha derivado en una competencia desleal contra el sector establecido, según consultas hechas por este diario a importadoras tradicionales y empresarios vinculado al sector médico.

Un caso que fue muy conocido dentro del gremio de los importadores fue cuando a inicios de abril de este año, ya con la pandemia en territorio nicaragüense la Distribuidora Cruz Azul S.A (Discasa), entidad encargada de comprar y distribuir medicamentos para el Estado, que abrió una licitación invitada para comprar 100 mil mascarillas, 100 mil batas plásticas grado 3 de protección contra fluidos, cinco mil lentes de protección y 200 termómetros infrarrojos.

La compra habría sido adjudicada supuestamente a Importaciones SS, empresa que surgió hace dos meses, según confirmó su regente de farmacia. LA PRENSA buscó la versión de Deycilia Silva Sánchez, quien aparece como dueña de Importaciones SS, pero en dicho establecimiento solo estaba un regente de farmacia que se identificó como Andrés. No había más personal trabajando.

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«Somos nuevos. Empezando y ahí no más lo del coronavirus. No tenemos mercadería en inventario, solo lo que se compra y entrega. El personal está de vacaciones desde hace un poco más de un mes para evitar el contagio. Deycilia no viene aquí», expresó el regente, cuando la LA PRENSA visitó el lugar.

LA PRENSA hizo múltiples llamadas al celular de Deycilia Silva Sánchez, pero no contestó la llamada. También dejamos mensajes de texto a través de WhatsApp y tampoco los atendió. Importaciones SS participó en la licitación con un  número RUC de persona natural y no como persona jurídica, que es como usualmente operan las empresas de este sector. Dichas compras superaron los 16 millones de córdobas, según fuentes del sector.

LA PRENSA también buscó la versión de Discasa, pero estos dijeron que el responsable estaba en reunión, que llamáramos a las 4:00 p.m de este lunes. Luego los volvimos a llamar la hora convenida y nos dijeron que el responsable no se encontraba en el lugar.

En esta casa funciona lmportaciones SS, una empresa nueva en el negocio de la importación de insumos médicos. LA PRENSA/ Jader Flores.

Las famosas cabinas de desinfección

Otro nuevo negocio surgido es el de la fabricación de cabinas de desinfección para evitar la propagación del coronavirus, pero este negocio «ya está minado de influencias», según fuentes del sector importador, por eso prefieren no meterse al negocio.

Estas cabinas empezaron a usarse el 24 de abril en edificios estatales como el Registro Público, Juzgados Centrales y Corte Suprema de Justicia, tras la alarma de los trabajadores por el supuesto contagio de un funcionario.

LA PRENSA identificó al menos tres empresas que se dedican a fabricarlas: DC Industrias S.A, cuyas oficinas están en una casa particular en Altamira, Prefabricados CIFA en Tipitapa y GSIS también en Managua, pero solo una le ha vendido a instituciones del Estado.

Oportunidad de mercado los llevó la negocio

En el caso de Prefabricados en concreto CIFA, lo vieron como una oportunidad de mercado, para diversificar sus productos, ya que las ventas de prefabricados han caído un 60 por ciento, explicó su gerente Luis Felipe Matute. Relató que sus homólogos en El Salvador y Guatemala las implementaron ante la pandemia del Covid-19.

El costo es de 975 dólares más IVA. Miden Dos metros de alto, 1.8 metros de largo y 1.10 de ancho. El material utilizado es PVC. «Nuestro mercado es la empresa privada como zonas francas, universidades, tiendas de conveniencia, restaurantes, iglesias, ONG, entre otras», expresó Manuel Zamora, asesor en ventas de CIFA.

Una de las cabinas desinfectantes que provee la empresa CIFA, para enfrentar el Covid-19. LAPRENSA/Roberto Fonseca.

Estado principal comprador

En el caso de DC Industrias S.A, cuyas oficinas centrales están en Altamira, Inti Alcoser, uno de los propietarios, expresó a la PRENSA que es importador de otros productos y vio la venta de las cabinas desinfectantes como una oportunidad de mercado. Además, es proveedor del Estado, lo que aprovecha para venderles a las instituciones del Estado, que hasta  ahora son sus principales clientes, ya que le han comprado varias unidades, refirió.

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«Mis clientes son toda la sociedad, empresas, universidades, centros comerciales, pero como tengo número de proveedor del Estado les puedo vender. Tal vez los otros no sean  proveedores del Estado», dijo Alcoser, al preguntarle sobre su venta al Estado.

Los precios andan entre 550 dólares la más económica, hasta 2,500 dólares más impuestos.  La más demandada es la sencilla y económica que mide un metro de ancho por un metro de largo y dos metros de alto que cuesta 550 dólares más impuestos.

La venta de cabinas desinfectantes en Nicaragua son recientes. Los vendedores manifiestan no tener más de 10 días en el negocio.

No son aprobadas por la OMS ni el Minsa las regula

La cabina desinfectante es instalada en la entrada de un establecimiento o institución y que cada persona que vaya a ingresar  pase por esta, donde le lleva al menos 12 segundos para ser rociado de algún liquido desinfectante, como alcohol o cualquier otro.

Los proveedores de estas aseguran que ellos solo se encargan de venderla y explicar su uso, pero el cliente se encarga de ver que tipo de líquido usa para el proceso de desinfección.  La Organización Mundial de la Salud (OMS) no las recomienda porque no hay evidencias científicas de que realmente sean efectivas para eliminar el coronavirus.

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Según importadores de insumos médicos estas cabinas al menos deberían ser aprobadas  y supervisadas por el Ministerio de Salud, porque están roseando un desinfectante a personas y no saben en qué grado de concentración o qué tipo y pudiera causar alguna afectación al usuario. «Tenes que saber qué tipo de antiséptico lleva y que no sea tóxico para el humano. Debería reunir requisitos y ser aprobados por el Ministerio de la Salud y el Ministerio de Comercio», dijo una de las fuentes consultadas.

Al respecto, los fabricantes dijeron que ellos solo las construyen. «Yo las vendo, el uso que le vayan a dar y con que tipo de desinfectante, es problema del cliente», dijo Alcoser, de DC Industrias S.A.

Mientras Manuel Zamora, asesor en ventas de CIFA, dijo que ellos recomiendan usar un desinfectante biodegradable  denominado Quat Ultra, que está a la venta en Nicaragua, pero el liquido que mata 99 por ciento al covid-19 es Deocil Cat, un desinfectante cítrico que no es comercializado  en el país.

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