El régimen de Daniel Ortega sigue cometiendo errores en el manejo de la pandemia por Covid-19, esto quedó demostrado con el ingreso de 48 nicaragüenses por “puntos ciegos” sin ningún tipo de control epidemiológico. A ellos les habían negado la entrada a su país por los puestos regulados sin explicarles los motivos de la decisión, dejándolos en un limbo territorial entre Honduras y Nicaragua.
Para el especialista en salud pública, Alejandro Lagos, el gobierno se equivocó, primero, al no dejarlos entrar, y segundo, en no tener un espacio habilitado para casos humanitarios o de emergencia, como este grupo de nicaragüenses que hasta podrían perder la vida en otros países por el Covid-19, ya que no tienen donde refugiarse y por su mismo estatus migratorio, en algunos casos, no podrían asistir a instituciones de salud.
El grupo de nicaragüenses llegó el pasado sábado a la frontera entre Honduras y Nicaragua, El Guasaule. Por parte de Honduras les habían otorgado un pase humanitario para transitar por el país, ya que venían desde El Salvador, después, les autorizaron su salida; sin embargo, fueron las autoridades nicaragüenses que no los dejaron entrar, y les decían que esperaran.
Lea además: ¿Por qué suben los casos confirmados de coronavirus y bajan los sospechosos en Nicaragua?
Con la expectativa de una solución se ubicaron sobre un puente, donde pasaron casi tres días bajo el sol, y alimentándose con la ayuda humanitaria de organizaciones y autoridades hondureñas, al ver que los días pasaban y las condiciones eran difíciles, se aventuraron a ingresar al país por veredas.
Pésima actuación
Lagos explica que lo adecuado, de acuerdo con protocolos, es que se hiciera una valoración de cada uno de ellos para identificar quiénes presentaban un cuadro clínico respiratorio, se tenía que aplicar pruebas PCR para identificar si alguno tenían el virus. Asimismo, el epidemiólogo Rafael Amador, explicó que lo adecuado es que ingresaran al país de forma legal, que pasaran por una cuarentena, con el objetivo de identificar si alguno presentaba algún síntoma, también corresponden con el perfil requerido para aplicarles las pruebas, puesto que provienen de países con muchos casos de Covid-19.
Una vez con los resultados de las pruebas, si es que se identifica algún infectado, se tendría que quedar en cuarentena, y dar respuesta a los posibles casos según sea la gravedad del mismo, ya que no en todos se requiriría hospitalización. El epidemiólogo explicó que al no haber hecho este tipo de acciones facilita la transmisión comunitaria, y recomendó que las personas que ingresaron al país implementen una autocuarentena para evitar vulnerar a su círculo familiar, que podrían haber estado tomando medidas de prevención.
Hasta ahora Nicaragua contabiliza once casos de Covid-19 desde el 18 de marzo, cuando se confirmó el primer caso, de estos, tres han fallecido. No obstante, en los países fronterizos los casos siguen en aumento: El Salvador contabiliza hasta este miércoles 250 casos y ocho fallecidos, mientras que Honduras reporta 519 casos, y 47 fallecidos.
Para Lagos, el gobierno de Ortega perdió la oportunidad de controlar posibles transmisiones del virus, ya que si hubiera actuado a como se debía, hubiese garantizado la contención; sin embargo, lo que hizo fue exponer a la población.
No obstante, destacó que todavía cabe la posibilidad de hacer una investigación para darle seguimiento a estas personas, pero que esto no implique represalias porque “la represalia debería de ser contra el gobierno no contra estos hermanos que entraron por punto ciego porque son nicaragüenses que vienen a su país (…)”, expresó Lagos.
El débil seguimiento
Pese a que el Ministerio de Salud (Minsa) ha destacado el seguimiento a través de llamadas telefónicas y visitas a las personas que han ingresado a Nicaragua, provenientes de países con transmisión comunitaria de Covid-19, y el mismo presidente sancionado de la Asamblea Nacional, Gustavo Porrras, destacó que más de 16 mil ciudadanos habían entrado, y que el modelo de salud impulsado por el régimen ha permitido seguirles la pista, hay muchos ciudadanos de los que no tienen control ni registro.
Este caso de los migrantes nicaragüenses demuestra que muchas personas entran por puntos ciegos, no se les da seguimiento, y esto aumenta el riesgo de contaminación comunitaria, explicó Amador.
Las autoridades de migración del país no se han pronunciado sobre el grupo de 48 nicaragüenses, ni tampoco sobre otros casos de connacionales varados en Islas Caimán, y en Panamá, que piden socorro al régimen para volver al país, pero la actitud de este ha sido de total indiferencia.