A las puertas para que la Alcaldía de Managua inicie su programa de limpieza de cauces y micropresas en el municipio, estos sistemas de drenaje mayor de la ciudad lucen atestados de basura y sedimentos como prueba de que persiste el hábito ciudadano de tirar los desechos a la vía pública y la falta de control municipal para evitarlo.
El cauce El Dorado es uno de los puntos donde la concentración de basura es considerable, al punto que la mayoría de agua que circula está empozada. Los desperdicios -unos arrastrados por la corriente y otros lanzados desde el puente que está al lado de la pista Juan Pablo II– representan un foco de enfermedad y provocan hedor.
«Todos los años es igual. Antes de que vengan los volquetes y camiones de la Alcaldía a limpiar, la basura se amontona. No sé si es necesario poner a alguien a cuidar que no tiren basura porque esta es una zona crítica, cuando llueve mucho el cauce colapsa. Y si hay basura es más fácil», lamenta una ciudadana que habita en el barrio San José Oriental y que omite brindar su nombre.
Entre febrero y marzo de cada año las autoridades municipales anuncian el inicio de la limpieza de los sistemas de drenaje mayor y menor de la capital, como parte del Plan Invierno. Este abarca más de 60 kilómetros de cauces revestidos, unos 15 kilómetros de cauce natural, 21 micropresas, canaletas y tuberías.
Tres etapas de limpieza, la primera mediática
La limpieza del drenaje pluvial del municipio se desarrolla en tres etapas. La primera inicia en febrero o marzo, la segunda en junio y la última al concluir la estación lluviosa.
Para el inicio del programa de limpieza, la comuna lleva a los medios oficialistas y brindan una detallada explicación, de la cantidad de desechos y sedimentos a extraer y la inversión para desarrollar las obras. En el 2019 la partida presupuestaria fue de 48.4 millones de córdobas.
Fracaso para «Vivir bonito»
El problema de la basura es de décadas en Managua y en 2013 el gobierno local apostó por controlarlo a través del programa gubernamental «Vivir Bonito», pero fracasó en su intento porque la mano dura que prometió no fue consistente. Siete años después los vertederos ilegales proliferan.