“Patria significa lugar de nuestros padres”, escribió Pablo Antonio Cuadra (PAC, 1912-2002) en su ensayo titulado Las tres etapas del patriotismo nicaragüense.
En otro de sus innumerables escritos antológicos, PAC dijo también que la patria se define como el lugar pensado por los que nos precedieron. Y en el ensayo antes citado se pregunta, angustiado ante las vicisitudes del presente cuando imperaba en Nicaragua la dictadura somocista:
“¿Terminará con nosotros el patriotismo? ¿Surgirá otra relación del hombre nicaragüense con “el lugar de sus padres”? ¿Se vomitará toda la historia heredada para empezar de nuevo, con presuntuosa deshumanización, un mundo sin herencia, sin padres, solo Estado, pura estructura económica?”
El mismo PAC se respondió con la frase emblemática de que: “La Patria solo subsiste si subsiste lo humano del Hombre”.
En la situación que sufre hoy día el pueblo nicaragüense, y en ocasión de las Fiestas Patrias, nos parece que es oportuno citar esos conceptos de PAC y reflexionar sobre ellos.
En la actualidad los nicaragüenses tenemos patria solo en el sentido de que es el lugar de nuestros padres. Pero no la tenemos en cuanto a que es el lugar pensado por los que nos precedieron, pues los forjadores de la identidad nacional nicaragüense vivieron y lucharon por una patria libre, una de todos y para todos, la patria verdadera que se define en los conceptos magistrales de PAC que hemos citado.
Otros pensadores ilustres han establecido con toda autoridad política y moral, que no hay patria para todos donde no existe libertad ni democracia. Un país dominado por un régimen dictatorial, de cualquier tendencia ideológica que sea, no es una patria verdadera. Más bien es una cárcel colectiva, un centro nacional de torturas físicas para quienes se rebelan y de maltrato político y moral para todos los demás, salvo los que detentan el poder y los que merodean indignamente a su alrededor.
Para que Nicaragua sea una patria verdadera, no solo como el lugar de los padres sino también como la tierra que pensaron los que nos precedieron y en la cual subsiste y resplandece el valor humano, el país debe estar libre de dictaduras, no puede estar sometido a una pandilla de filibusteros criollos que tomó el poder por asalto para saquearlo y oprimir a todos los demás nicaragüenses.
En las jornadas de lucha por la libertad y la democracia que estallaron en abril de 2018, y no han parado hasta ahora a pesar de la brutal represión de la dictadura, los estudiantes rebeldes, lo mejor de la juventud y gran parte de los nicaragüenses de mediana y mayor edad, han mostrado un auténtico sentido de patria y la decisión de rescatarla, pase lo que pase.
La verdad es que nunca la Bandera Nacional azul y blanco ha flameado tan digna y orgullosa como ahora, desde abril del año pasado, cuando la enarbolaron todos los nicaragüenses que repudian a la dictadura, quieren libertad y democracia, y, por lo consiguiente, luchan por una patria libre para vivir con dignidad.