Santo Domingo no ha sido liberado

Se conoce que originalmente el santo patrono católico de Managua era el apóstol Santiago, pero las vicisitudes históricas y políticas hicieron que se extinguiera esa tradición y fuera reemplazada por la de Santo Domingo de Guzmán

En realidad, las fiestas de Santiago no fueron simplemente reemplazadas, pues las de Santo Domingo son también antiguas y se celebraban a comienzos de agosto, inmediatamente después de las del Apóstol. Además, según historiadores en los festejos de Santo Domingo hay un vínculo de sucesión con cultos indígenas precolombinos.

La fiesta de Santo Domingo involucra de manera directa o indirecta a toda la población de Managua. Y a pesar de su bulliciosa manifestación externa aparentemente pagana, nunca perdió su contenido religioso que, además, desde el año pasado ha tenido una gran recuperación.

En este orden, el padre Boanerges Carballo, quien es párroco de la iglesia de Santo Domingo en Las Sierras de Managua y uno de los dos curas mayordomos de la fiesta patronal, invitó a los devotos y promesantes del santo patrono capitalino a celebrar “con alegría, orden y devoción… orando con fe y esperanza”. Y el cardenal Leopoldo

Brenes, arzobispo de Managua, exhortó también a celebrar “con mucha devoción y con mucha austeridad”.

Es que en los 40 años anteriores la celebración de las fiestas de Santo Domingo estuvo en manos de los alcaldes de Managua. Ellos destinaron a la celebración cuantiosos fondos públicos que le dieron vistosidad, pero también la desvirtuaron con la manipulación política partidista.

Hasta los años 70 del siglo pasado los mayordomos de las fiestas, responsables de organizarlas y de asumir gran parte de los gastos, eran ciudadanos comunes, por lo general empresarios devotos con posibilidades económicas. Fue en el último año del somocismo que el alcalde de Managua (que entonces se llamaba ministro del Distrito Nacional) se apropió de la mayordomía y a partir de allí todos los mayordomos, salvo uno, fueron los alcaldes capitalinos.

Durante todo ese tiempo Santo Domingo fue un rehén de los políticos.

No es pecaminoso en sí mismo que las alcaldías tomen parte en la organización de las fiestas patronales y las financien con el dinero público que administran. Pero esto siempre y cuando los alcaldes sean honestos y haya en el país un sistema político democrático y transparente, sometido al control de los ciudadanos y al sistema indispensable de rendición de cuentas. Lo malo es que los organizadores y financiadores de las fiestas patronales sean políticos corruptos que las aprovechan para su lucro personal y las ponen al servicio de intereses partidistas bastardos, y peor todavía los de una dictadura.

Afortunadamente desde el año pasado ya no está ocurriendo eso, después de que Ortega criminalizó a los obispos y sacerdotes porque la Iglesia cumplió su deber evangélico de ponerse al servicio del pueblo reprimido y perseguido.

Por eso es que ahora los mayordomos de las fiestas de Santo Domingo son los mismos sacerdotes. El santo patrono de Managua ha sido liberado de la dictadura y de los políticos corruptos.

Editorial Crisis en Nicaragua Santo Domingo archivo
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