En su obra reunida en la Sala Rodrigo Peñalba, del Palacio Nacional de Cultura, los contenidos de las obras de Judith Fernández Vílchez son diversos.
En esta muestra titulada Esculturas de porcelana, convergen arte puro con viejas tradiciones y oficios, colores segovianos, obras de barro común, porcelana y sus procedimientos. Por ejemplo su serie Metáfora de los oficios es un homenaje al alfarero y al orfebre.
Inauguración Sala Rodrigo Peñalba, Palacio Nacional de Cultura, sábado a las 10:00 a.m. Estará hasta el jueves 8 de marzo. Entrada gratis.

También sus obras son homenajes a autores como Joan Brossa, Hernández Pijoan, Man Ray, el maestro de las figuras imposibles Escher, Eduardo Galeano, artistas entre otros, que también son su inspiración.
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Y por supuesto a nicaragüenses como el poeta Alfonso Cortés y Pablo Antonio Cuadra, cuyas obras Ventana o El jaguar y la luna, le inspiraron.

Algunas de sus esculturas combinan técnicas cerámicas y objetos encontrados como Alfonsina y el Mar, 2006. Red encontrada y porcelana.
O se inspiran en temas como la ternura, la mitología, la fidelidad y la creación artística. Hay obras relacionadas con letras de canciones, y otras que tienen componentes intrínsecos, no necesariamente relacionados.
Arte social
En esta exposición se resumen décadas de su trabajo. Obras del arte por el arte, piezas de compromiso social, con temas como la protesta, la guerra, derechos humanos, la incomunicación, la memoria y la mujer.
La exposición incluye la serie: Manual Práctico de Mujer en un Punto Circunstancial, y es acompañada de versos libres que en forma de humor expresan sentimientos y sensaciones de los estados de ánimo.
La creación artística en Fernández Vílchez es un hacer y rehacer. Una búsqueda, un hacer y encontrar vida. En una de sus obras refiere el poema Los Amores, de Carlos Martínez Rivas, porque alude el crecimiento del amor, del país la sociedad o la pareja.

Presencia internacional
Judith Fernández Vílchez ha expuesto en España, Francia, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y Brasil, y logrando reconocimiento internacional.
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Ella transforma las sustancias de la tierra en belleza, en algo grandioso. Tal vez desde el principio lo de ella sea comunicarse.
Ella ahora cuenta lo que su madre recuerda: “Cuando yo era muy pequeña lo que más deseaba después de ducharme era sentarme en una pequeña silla a la par de la puerta, para decir adiós a las personas que pasaban por la calle…

Judith Fernández Vílchez
Nació en Ocotal, Nicaragua. De niña vivió en Telpaneca, al norte de Nicaragua, donde el río Coco, como serpiente, abraza con sus meandros la ciudad, enredando calles y gente de la tranquila población. El agua, barro y sedimento, de su lugar de infancia, sugirieron al parecer su obra de ceramista y escultora.
Su práctica y plática con ceramistas, su interrelación con artistas conocidos, el manejo de técnicas artesanales, su aprendizaje de la orfebrería, y el conocimiento y aplicación de la teoría del arte, constituyen parte de sus principales insumos como creadora.
Desde su quehacer, como artista contemporánea, Judith parte de su identidad cimentada en la geografía de lagos, montañas de piedra y barro, volcanes, y la pluvioselva ignota, y manos indígenas de su tierra natal.
*Arquitecto e historiador de arte