Más de un centenar de autores latinoamericanos participan en el «Diccionario de justicia«, una obra que trata de abrir diferentes «ventanas» hacia este gran concepto a través de una perspectiva plural y contemporánea.
«En nuestros tiempos hablar sobre la justicia nunca está de más», afirma en una entrevista el editor del volumen, Carlos Pereda, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El diccionario, publicado por Siglo XXI Editores, abarca conceptos como impunidad, corrupción, legalidad, democracia participativa, memoria histórica, guerra justa, acción afirmativa o narcotráfico.
«Nos parecía importante hacer un diccionario con no solo el concepto justicia y los más cercanos desde el punto de vista jurídico, sino que fuera también uno mucho más amplio», indica el investigador, nacido en Uruguay y radicado en México.
Entre los 133 pensadores, científicos sociales, filósofos y juristas que participaron en la elaboración del diccionario -uno por cada concepto- hay una mayoría de mexicanos y argentinos, pero también se ha incluido a autores de otros países como Venezuela, Colombia, Perú y Chile.
Algunas de las figuras que están presentes son los mexicanos Jaime Labastida y José Antonio Crespo (quienes hablan sobre «razón» y «Estado», respectivamente), el colombiano óscar Mejía («desobediencia civil») y la argentina Analía Minteguiaga («capital social»).
Pereda explica que a los autores se les dio «total libertad» para sus textos, cuya extensión oscila entre seis y quince páginas, con la condición de que incluyeran bibliografía latinoamericana.
La idea, argumenta, era que «hubiera una pluralidad de voces sobre la justicia, y no fuera un diccionario con una línea ideológica clara, sino que las voces se contrapusieran entre sí».
«Que cada una de las entradas fuera como ventanas que dan hacia el gran espacio que es la justicia», agrega el investigador.
Aunque es una obra eminentemente teórica, hay entradas en las que la aproximación se da por casos concretos de la realidad.
Esto se ve, por ejemplo, en las páginas dedicadas a la «reconciliación», escritas por el mexicano Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y quien es conocido por su lucha emprendida tras el asesinato de su hijo a manos de un grupo criminal, en 2011.
Pereda reconoce que el diccionario incluye palabras que son controversiales, empezando por el propio término de justicia.
En este sentido, el investigador escribió una introducción de la obra en la que contrapone el concepto de justicia que se maneja en la actualidad con el que se tenía en la antig edad, haciendo un repaso que comienza por Platón, sigue con la Ilustración e Immanuel Kant y toca también lo expresado en el libro «Teoría de la justicia», de John Rawls.
«La clave básica es el concepto que introducen los ilustrados, la universalidad, que los derechos, para ser justos, tienen que ser universales» y además públicamente conocidos, explica el investigador.
Pese a que en algunas entradas se explica la historia de la palabra en cuestión y se repasa el proceso que ha vivido a lo largo de los años, Pereda matiza que este no es un «diccionario histórico».
«Es un diccionario más bien sistemático; es decir, las entradas están pensadas todas desde el hoy, desde la actualidad y la discusión contemporánea», aclara.
Asimismo, Pereda asevera que, en un principio, esta obra está enfocada a una audiencia compuesta por estudiantes o profesores, pero gracias a que los artículos están escritos «de manera muy clara y sencilla», puede llegar a «todo el público».
Por el momento no está contemplado realizar otro volumen que continúe el trabajo de este, aunque si se diera el caso, el investigador asegura que sería un «Diccionario de la injusticia», y que, probablemente, el resultado sería mucho menos homogéneo.