“La imaginación es el principio de la creación. Imaginas lo que deseas, persigues lo que imaginas y finalmente, creas lo que persigues” (George Bernard Shaw). La creatividad simplemente es la capacidad de encontrar soluciones perspicaces y convenientes a nuestros asuntos y desafíos cotidianos. Consiste en auxiliarse de herramientas para cristalizar proyectos. Conocida como la generadora de invenciones, de pensamientos originales, imaginación constructiva, pensamiento divergente —descubrimiento de respuestas múltiples a un mismo cuestionamiento—, es el engendrar nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones conocidas, que habitualmente produce resultados originales.
El creativo aúna a ser más utilitario como soñador (planteando posibilidades), realista (definiendo pasos concretos) y crítico (estimando contingencias). Ser creativo forma parte de nuestro estado natural. La creatividad como disciplina no es un don de pocos. No es un dominio exclusivo de los dotados o “creativos”, por el contrario es una competencia inherente al ser humano. Se genera no a través del esfuerzo, la lógica o la razón. Se requiere de la intuición, la imaginación e inspiración.
En la psicología cognitiva se le considera integrada por dos componentes importantes; la originalidad y la utilidad práctica o el valor social de la idea que se genera. Nuestro entendimiento está integrado por todo un sistema de redes que se interrelacionan íntimamente unas con otras sobre información que hemos acumulado; y nuestra razón funciona como un aparato automático buscador de respuestas; ejecuta como un dispositivo cibernético que busca propósitos específicos; una maquinaria compuesta por el cerebro, los sentidos y el sistema nervioso, que es empleado y dirigido por el entendimiento, la razón, propósito, es decir, la mente.
Al surgir un aprieto, este mecanismo entra en funcionamiento, tanto de manera consciente como subconsciente, y sondea en la información que tiene almacenada la respuesta a nuestras necesidades; aquí es cuando se suscitan las ideas creativas, el proceso se origina por una necesidad; solo hay que garantizar de que tenga la materia prima suficiente para elaborarlas, la información y los conocimientos.
La originalidad, la fluidez de ideas, la flexibilidad cognitiva, la independencia cognitiva son componentes de la creatividad. Todos podemos engendrar pensamientos creativos, primordialmente, es asunto de actitud, como también de sustentar nuestro cerebro con información y conocimientos (se mejora las habilidades con dedicación, ejercicios y técnicas). No se trata de solo querer, también poder, así mismo que saber; debemos ver las situaciones, su causa y efecto, así como su constitución, de distintas maneras. La diversidad de intereses (curiosidad), inclinación por adquirir conocimientos, flexibilidad mental y apertura al cambio, tolerancia a la ambigüedad, persistencia, independencia, son peculiaridades de seres creativos. Engendrar entornos y contextos adecuados tales como áreas de relajación y visualizaciones, espacios regulares para la meditación y apertura para conversaciones libres de juicios. En condiciones de alta confianza surge de una oquedad a la cual la mente no tiene acceso. Discrepa de la creatividad la excesiva especialización, rutina, falta de tiempo, miedo y desconfianza.
De niños nos dicen que la creatividad y el potencial artístico no son algo importante. Confinamos la creatividad y el arte del mundo laboral “serio”, del empresarial, cuando realmente necesitamos el pensamiento creativo. La innovación es creatividad bien dirigida. Debemos tener nuevas maneras de pensar y de mirar el mundo, dar soluciones a situaciones cotidianas que el subconsciente nos ofrenda. Apliquemos el meraki (gr. hacer algo con el alma, con amor y creatividad, dejar un pedazo de sí mismo en el trabajo)… “La creatividad es contagiosa. Pásala” (Albert Einstein).
El autor es diseñador creativo.