Este año se cosecharon 32 mil hectáreas de palma africana, un 34 por ciento más que el año pasado, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que está acabando el bosque y contaminando aceleradamente las pocas fuentes de agua, revela un estudio realizado por el Centro Humboldt.
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“Las plantaciones de palma de aceite en el municipio de Kukra Hill, está generando varios efectos negativos. Se estima que al año, en una hectárea se pierden durante el proceso de preparación de terrenos en áreas de tacotales, 17 toneladas de suelo fértil, considerado un nivel de amenaza medio”, se lee en el documento.
Maura Madriz, del Centro Humboldt manifestó que es concebible saber que las autoridades gubernamentales, quienes son las responsables por la aplicación de las normativas y leyes, no hacen nada para que las personas dedicadas a esta actividad, cumplan lo establecido en las normativas legales del país.
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“Las autoridades municipales, gobiernos territoriales y sociedad civil en general, se han dado cuenta de la seria problemática por la que están pasando las familias que habitan en la zona de influencia de la palma. Daños en la salud, pérdidas económicas. Además, de la desaparición de especies acuáticas por la contaminación de las fuentes de agua superficiales”, dijo Madriz.
Organismos internacionales como Roundtable on Sustainable Palm Oil (Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible) establecen que para sembrar palma africana, se debe garantizar que la producción respete los derechos de las comunidades indígenas, que no se ocupen las zonas con elevado valor ambiental, que no se amenace la biodiversidad y que además, se promuevan prácticas agrícolas más limpias.
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