La alianza opositora de Venezuela, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se está resquebrajando después que la rebelión popular cívica de abril a agosto de este año fuera aplastada sangrientamente por la dictadura de Nicolás Maduro, dejando más de 120 muertos, centenares de heridos e innumerables encarcelados.
También la MUD se está fracturando porque cuatro de los cinco gobernadores que el gobierno le reconoció en las elecciones regionales fraudulentas del 15 de octubre, aceptaron los cargos ante la espuria Asamblea Constituyente de Nicolás Maduro, que la misma oposición ha desconocido porque carece de legitimidad.
Pero sobre todo, la unidad opositora venezolana se está rompiendo por el mal manejo de las contradicciones internas, perdiendo de vista que solo por haberse unido fue que pudieron derrotar a la dictadura chavista en las elecciones de diputados del 6 de diciembre de 2015.
La MUD es una alianza opositora amplia y compleja, que fue creada el 23 de enero de 2008. Participan en ella 18 partidos de diversas tendencias, desde las más conservadoras y tradicionalistas hasta algunas de izquierda y disidentes del chavismo. Algo parecido a lo que fue la UNO de Nicaragua, que en 1990 derrotó electoralmente al Frente Sandinista.
Precisamente la MUD fue creada para enfrentar a la dictadura bolivariana en el terreno electoral. Sin embargo, también ha recurrido a la movilización callejera de masas para tratar de derrocar al régimen de Maduro. Así ocurrió este año con la prolongada insurrección cívica, que lamentablemente fracasó no solo por la despiadada represión sino también porque el Ejército se mantuvo unido y fiel al chavismo y no hubo suficiente presión internacional contra la dictadura, como cuando el somocismo fue derrocado en Nicaragua.
Después de la derrota de las masas populares en las calles en Venezuela se está cumpliendo el guion fatal del totalitarismo, de que cuando las fuerzas democráticas son derrotadas la dictadura se consolida, se radicaliza y dura mucho tiempo en el poder. 73 años duró en la Unión Soviética, 68 ha durado en China y 58 lleva en Cuba. Esperamos que en Venezuela no dure tanto tiempo.
El totalitarismo no tolera a la oposición. La extermina físicamente en su totalidad o liquida al sector más beligerante y compra o somete de cualquier manera a los demás. En la Unión Soviética la oposición fue exterminada y lo mismo ocurrió en Cuba. Otros regímenes totalitarios liquidaron a la auténtica oposición pero permitieron la existencia de pequeños partidos supuestamente opositores, para aprovecharlos como aliados o acompañantes del poder. En Nicaragua, el orteguismo ha hecho algo parecido.
Probablemente el modelo venezolano no será el de Cuba, sino alguna simulación pluralista. De hecho el partido de Nicolás Maduro encabeza una coalición de alrededor de 17 micropartidos, denominada Gran Polo Patriótico. Y existe también la Gran Alternativa Democrática que agrupa a otros siete partiditos de izquierda.
La verdadera oposición en Venezuela ha sido la MUD, pero lastimosamente está cediendo al socavamiento represivo y corruptor de la dictadura chavista.