Tras un arduo litigio, la Corte de Apelación de San Francisco dio la razón a la empresa de Mountain View al decretar que el término “googlear” no es sinónimo de búsqueda en Internet y permitió a Google mantener su marca.
Eso podrá decidirlo esa corte, pero “googlear” (o “guglear”), ya son términos muy comunes en el mundo de la computación. Aunque no sean parte del lenguaje culto, en nuestros días muchas personas los usan, al igual que lo llaman San Google por las miles de ventajas que nos ofrece.
Aclaramos que en español la opción culta sería “consultar en Google” o “buscar en la web utilizando expresamente el motor de búsqueda Google”.
Más que discutir este verbo, que a sus creadores les molesta, les quería contar el origen de su nombre, ellos buscaron en la historia de la Matemática más cercana a nuestros días, donde vieron la palabra googol, la cual fue creada en 1930 para designar un número formado por un uno seguido de cien ceros.
Según cuentan, fue el sobrinito de 9 años de Edward Kasner, un matemático estadounidense, él pensó que era bueno tener un nombre para un número tan grande y le pidió a su sobrino que lo inventara, con la promesa de que sería usado por muchas personas. El sobrino propuso googol, y tal como predijo Kasner fue muy usado por matemáticos en todas las lenguas.
Google fue fundado en 1998 por dos estudiantes de doctorado en Informática en la escuela de ingeniería de la Universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin.
Aunque su principal producto es el buscador, la empresa ofrece también otros servicios y según ellos afirman su nombre se inspira en la palabra inventada hace casi ocho décadas, porque este término “refleja la misión de la compañía de organizar la inmensa cantidad de información disponible en la web y en el mundo”.
Google responde a más de 200 millones de consultas al día, por eso es el motor de búsqueda en Internet más grande y más usado al dar de forma rápida y sencilla información en la web, con acceso a un índice de más de 8,168 millones de páginas web.
El Diccionario de la lengua española (oficialmente DLE desde la 23.ª edición) considera que “googlear” es un neologismo cada vez más común entre los usuarios de internet, que utilizan este buscador, de ahí que el director de la Real Academia Española ya manifestó la “posibilidad” de incluir esta palabra en su diccionario, aunque recordemos que Google no incentiva el uso de cualquier palabra relacionada con su marca registrada, ya que teme un posible desgaste de la misma.