“Son parcelas de hojas fuertes, muy bien pegadas y con un buen invierno que no dudo que será una producción de 100 a 130 quintales de maíz por manzana, realmente será excelente”, dijo en tono satisfecho Cristian Antonio Quintanilla, pequeño productor de la comunidad de La Mía, al suroeste de Jalapa, en Nueva Segovia.
En esas mismas condiciones, grandes extensiones de tierra pueden observarse a lo largo del Valle de Jalapa, sembradas de maíz y a sus pies, los frijoles, en tanto los campesinos abonando y cosechando para llevar los chilotes y elotes a la cocina para preparar esos deliciosos platillos a base de maíz nuevo que le dan vida al municipio.
Frijol en aprietos
Para Quintanilla, el invierno es excelente y “al maíz le encanta el agua”, pero el frijol tiene cierta desventaja, porque madura aceleradamente, y el fenómeno es más visible actualmente en las parcelas que lo sembraron temprano.
Añadió que en el ciclo de primera para el frijol “es normal” que ocasione ciertas pérdidas por abundancia de lluvia. Sin embargo, los productores siembran frijol para producir la semilla de la siembra de postrera, la más grande de la temporada.
“Si continúan así de fuerte y constantes las lluvias, tendremos pérdidas considerables en el frijol”, recalcó el pequeño productor de La Mía.
9.18
millones de quintales se prevén cosechar durante el ciclo agrícola 2017-2018, extraídos de unas 510 mil manzanas, según el plan de producción nacional.
En los últimos tres años la cosecha en el municipio de Jalapa, siempre conocido como El Granero Nacional, ha alcanza los 350 mil quintales del grano y este año la cosecha podría superar esas cifras, por la tenacidad de los productores, la fertilidad de las tierras y el excelente invierno.
La producción de maíz saldrá entre septiembre y noviembre próximo, y las zonas donde es normal producir entre 80 y 100 quintales por manzana, este año oscilará entre los 100 y los 130 quintales por manzana.
Los productores, unos 3,500 en Jalapa, confían en que el precio no baje de los 300 córdobas el quintal, “un precio justo para cubrir los costos”, dijo Juan Pablo Vílchez Morales, productor de Namaslí.