Muchos diseñadores actuales llevan varias temporadas mostrando sutilmente su inspiración en dos de las culturas más antiguas y ricas del planeta: China y Japón.
Los siglos y la historia de la moda europea hablan de ese amor a primera vista entre estas culturas y cómo la ornamentación de la vestimenta, los tejidos, los estampados, los cortes y otros detalles fueron incluidos en los vestuarios de la realeza y la nobleza europea calando progresivamente en el resto de los estratos sociales hasta la actualidad.
Este año va a poder combinar perfectamente sus estilos con este orientalismo de la moda, en vestuarios y detalles increíbles como estampados y bordados de dragones, pájaros y flora originarias de estos países, vestidos kimonos en largo corto y midi; asimismo la seda toma relevancia en la mayoría de las prendas y detalles como las plumas y otros apliques.
También los complementos traen nuevas alternativas como sandalias que se inspiran en las típicas de las geishas, cinturones XL que envuelven el cuerpo y se amarran al frente, y que toman muchas formas, largos y grosores que imitan o se inspiran en el famoso Obi del kimono japonés.
Los cuellos chinos, los botones forrados, las formas asimétricas de abotonar los vestidos, cintas, lazos y estampados que se asemejan a los de la cerámica oriental, serán los protagonistas de la tendencia y te los proponen en prendas cotidianas como jeans, chaquetas, blazers, carteras, mochilas, entre otras.
No es necesario vestir de pies a cabeza con todos los detalles, pues lo haría parecer un disfraz. En cambio, combine las blusas chinas o kimonos japoneses con jeans y pantalones de corte minimalista, cortes midi, palazzos o aquello que le den un look contemporáneo. Lleve los vestidos con zapatos modernos como botines, sandalias multicorreas o los de estilo arti y diviértase combinando o contrastando estampados.