Las acciones de Casey Affleck se cotizan más alto que nunca, luego de que su aclamada actuación en la cinta de Kenneth Lonergan, Manchester by the Sea lo convirtiera en una de las caras más conocidas de Hollywood.
El intérprete de 41 años, ganador del Globo de Oro a mejor actor dramático y uno de los favoritos para los Óscar en febrero, podrá ser visto pronto encarnando un papel perturbador en un
filme independiente, envuelto en una sábana y sin decir palabra durante buena parte de la obra.
“Él y yo hemos sido amigos durante tanto tiempo que a estas alturas es divertido verlo recibir toda esa aclamación”, dijo David Lowery a la AFP, antes del estreno mundial de A Ghost Story en el Festival de Cine independiente de Sundance.

La cinta muestra a Affleck y a Rooney Mara como una pareja que parece estar disfrutando de las delicias de la vida doméstica, pero la relación se ve desgarrada cuando el personaje protagonizado por Affleck muere en un accidente.
A partir de allí, pasa el resto de la cinta como un fantasma, confinado en su hogar rural y texano, incluso después de que su compañera de duelo se mude.
Casey Affleck personifica al tipo de fantasma cómico que se podría encontrar en Scooby Doo, sin embargo deja ver una dolorosa pero inescrutable expresión en sus ojos negros.