La líder anticanal, Francisca Ramírez, llegó a la delegación policial de Nueva Guinea a reclamar le devuelvan un camión y una camioneta de su propiedad que fueron retenidos el martes 29 de noviembre cuando campesinos de la zona pretendían realizar una caravana hasta Managua en protesta a la Ley 840.
Ramírez, acompañada de un grupo de personas, entre ellos los abogados Gonzalo Carrión y Denis Báez, del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh) y Mónica López, asesora del movimiento campesino, demandó ser atendida por una autoridad para que le devolvieran sus vehículos: un camión y una camioneta.
Sin embargo, la respuesta fue que nadie la podía atender porque no había nadie en el sitio. Pero Ramírez logró ver al jefe de la delegación, Arnulfo Rocha, cuando este apenas asomaba la cara desde su oficina.
La agente que le había dicho a la dirigente campesina que no había nadie se quedó sin argumentos y no dijo nada. Ramírez le insistió: «o sea usted dice lo que le dicen y repite».
Ante la negativa de atenderla, Ramírez llamó al teléfono de Rocha a quien le advirtió: «no hagamos las cosas más grandes comisionado, vengo con toda la paz y tranquilidad a pedir mis vehículos».
A simple vista, Ramírez observó que al camión le arrancaron las luces y el vidrio está quebrado y a la camioneta le dañaron el llavín de la puerta izquierda.