“Fue por pura casualidad que llegué a los títeres”, cuenta la joven Kenya Nairoby Martínez sin sospechar que en este fascinante mundo se convertiría en una hábil titiritera, la empujaría a contar cuentos y actuar en la obra Pinocho del dramaturgo italiano Carlo Collodi.
Nacida en Managua en 1992, a Nairoby Martínez le parece aún que todo es parte de un maravilloso sueño en el mundo real. Recuerda que todo comenzó hace diez años cuando su madre María Luisa Flores escuchó en la radio una convocatoria para recibir talleres en la escuela de Teatro de Títeres de Guachipilín.
Para entonces era una jovencita de fina contextura, alegre, dinámica y asombrada de este pequeño y fantástico universo: el de títeres. Recibió media beca, pasó el primer curso, luego fue aceptada en otros, y así transcurrieron sus primeros cinco años sumergida en su aventura con títeres.
“Actuar y manipular los títeres detrás del teatrino era como tener juguetes y jugar pero con técnicas, fue algo maravilloso y entretenido hacer teatro infantil”, dice Martínez quien sigue atrapada por la magia de la manipulación de títeres, contar cuentos y actuar.
En este primer periodo de encantamiento fue llevada de la mano de sus maestros Gonzalo Cuéllar y Zoa Meza, y de la compañía de sus contemporáneos los jóvenes titiriteros Nabucodonosor Ganímedes, Tamara Cuéllar y David Rocha.
Con ellos, cuenta Nairoby Martínez, vivió emocionantes y divertidas experiencias al ser parte de los talleres y espectáculos del Teatro de Títeres Guachipilín, y participar en obras infantiles como Historias de Sol y Luna, Cipaltonal la princesa, Las manchas de la luna, El gato con botas, Viajes, Piratas, entre otras.
Y entre los títeres (o personajes) que llevó a los escenarios recuerda al príncipe Mackoll quien tenía un pelo verde. El sapo Popoyo, personaje de la obra Popoyo y Esporinda, el Tío conejo, el niño Lucas, gigantonas y bailarines.
Su salto a títeres de mesa
Nuevas experiencias se vinieron a sumar a la carrera de Nairoby Martínez al pasar del manejo de títeres con teatrino, a títeres de mesa. La artista cuenta que se siente feliz de haber participado en dos obras importantes que puso en escena el Teatro de Títeres Guachipilín: El perro que no sabía ladrar y El Güegüense.
“Esto consistió en manejar juguetes con articulaciones, cuidar los gestos, movimientos y hacer una mayor coordinación con el guion de la obra”, explica la artista.
Otros de sus secretos en el manejo exitoso del títere con teatrino o títere de mesa, dice Nairoby Martínez, fue compenetrarse primero el guion, luego practicar con su cuerpo y finalmente trasladar al títere lo aprendido para animarlo y así buscar el aplauso del público.

Tome nota
Espectáculo de narración oral escénica Palabras que alzan vuelo con Kenya Nairoby Martínez, Patrick Juárez y Dorling López, este viernes a las 8:00 p.m, en Café Mará Mará. Entrada 60 córdobas.
Con el Teatro Peua
Con la inquietud de buscar propuestas diferentes y promover sus propios proyectos Nairoby Martínez se agrupa al Teatro Peua junto a Nabucodonosor Ganímedes y otros jóvenes actores, y comienzan a trabajar sketch teatral y cuentos orales.
Así viajaron en noviembre del año pasado a la Fiesta de los Cuenteros en Alajuela, Costa Rica y presentaron su repertorio de cuentos y montaron Un güegüe me contó, guion de María López Vigil.
También la obra Titil, una especie de conversación burlesca de un titiritero y su “títere-ventrílocuo” pero humano. “En esta ocasión me tocó ser el títere manipulado por mí”, dice entre risas.
Habla del último espectáculo que presentaron, Como si fuera un cabaret, historia de una mujer que cuenta cómo y por qué había matado a su amante que la había abandonado.
“En esta obra abordamos la violencia desde los dos lados: la mujer violentada y la mujer que actúa con violencia hacia otras personas. Y es una especie de crítica a la doble moral de la gente”, reflexiona Nairoby Martínez.
Más de 50 presentaciones
En 2012 recuerda que fue seleccionada por la Compañía Profesional de Teatro del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD) para estelarizar el personaje de Pinocho, obra homónima de Collodi, dirigida y adaptada por Mónica Ocampo.
“Se realizaron más de cincuenta funciones en tres años en Nicaragua, también la presentamos en Costa Rica”, dice satisfecha de haber actuado en esta fantástica y celebrada obra de teatro infantil producida por la Compañía Profesional de Teatro, del TNRD.
República de pájaros
Kenya Nairoby Martínez también es directora desde hace dos años de su propio proyecto República de pájaros, del cual fue parte la violinista Verónica Sánchez e iniciaron con el espectáculo de cuentos orales y de música Canto a la muerte.
Luego se sumaron el cuentacuentos Patrick Juárez y la actriz y malabarista Nohelia Zúñiga. Por otro lado, dice que ha sido parte del elenco de la obra Maíz pujagua, una adaptación para teatro de títeres del cuento de Dorling López.
Asimismo cuenta que tienen dos proyectos, donde incorporarán juegos de circos, y acrobacia con telas, y que están recibiendo talleres de malabares con el salvadoreño Henry Iraeta.
También que están trabajando la puesta en escena de la obra Don villano busca novia, del escritor Mario Martz, con la técnica de títeres de guantes.
Actualmente estudia Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN).