Los gerentes generales de las Grandes Ligas caminaron bajo siete palmeras y a lo largo de un patio de piedra roja acariciado por el sol en el hotel del desierto en el que habían pasado cuatro días.
Mientras arrastraban sus maletas con ruedas y se escuchaba música de guitarra en las bocinas, pasaron junto a un letrero que explicaba que Montelucía —parte del nombre del hotel—, era la palabra española para “montaña de luz”.
Aunque no se concretó ningún canje en la primera reunión del descanso entre temporadas, muchos consideraron que la sesión fue reveladora: hay una constelación de astros cuyos contratos podrían ser adquiridos.
Detroit escuchará ofertas por el inicialista venezolano Miguel Cabrera, el pícher Justin Verlander, el segunda base Ian Kinsler, el jardinero derecho J.D. Martínez y el bateador designado venezolano Víctor Martínez.
Los Medias Blancas de Chicago canjearían al estelar pícher Chris Sale por el precio adecuado.
El jardinero Andrew McCutchen, de Pittsburgh y el cácher Brian McCann, de los Yanquis de Nueva York, están disponibles.
Todos han participado en el Juego de Estrellas. “Estoy al tanto de esa calidad. Desde luego que lo sé. Es por ello que elegí ser transparente”, dijo Al Ávila, gerente general de los Tigres, que están equilibrando su nómina. “Elegimos decirle a los jugadores la posibilidad de que ocurran cosas”.
Dickey
Hubo una pequeña noticia en el último día. R.A. Dickey, un nudillero de 42 años, se convirtió en el primero de los 157 agentes libres en cambiar de equipo, al acceder a un contrato por un año con los Bravos de Atlanta que le garantiza 8 millones de dólares.