El crecimiento está ligado a la innovación

La implementación de una adecuada política de innovación, se ha convertido en América Latina en punto de entrada para intervenciones públicas dirigidas a fomentar el desarrollo económico.

La implementación de una adecuada política de innovación, se ha convertido en América Latina en punto de entrada para intervenciones públicas dirigidas a fomentar el desarrollo económico.

Esta realidad reta a las autoridades locales, ya que para Nicaragua una política nacional de innovación sigue siendo una tarea pendiente. Lo más cercano que se ha tenido, el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación caducó hace tres años, ya que fue ejecutado entre 2010 y 2013 por el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt).

Para Juan Carlos Navarro y Jocelyn Olivari, autores del estudio La política de innovación en América Latina y el Caribe: nuevos caminos, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la necesidad de una política específica para el tema de innovación es una herramienta para los programas públicos que pueden desempeñar un papel estimulante y de facilitación para que las empresas de la región y países como Nicaragua alcancen logros.

“Un mundo en el que la innovación dialoga directamente con los agudos problemas de inclusión social y pobreza que caracterizan a ALC (América Latina y el Caribe) y vuelve relevante el desarrollo tecnológico para justamente aquellos sectores más necesitados de la población, mientras los hace al mismo tiempo participantes de primera mano en la identificación de problemas y soluciones innovadoras a los mismos”, destaca.

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Más articulación

Para Blanka Callejas, presidenta de la Red de Empresarias de Nicaragua (REN), además de ser necesaria una política de innovación que fomente el ecosistema entre los emprendedores y empresarios, debería ser una prioridad que tome fuerza y sea del conocimiento de todos.

“Pero para que haya innovación deben de crearse las condiciones desde todo los niveles: Gobierno,  academia y empresa privada”, manifestó Callejas.

Esta articulación se convertiría, según la empresaria, en pieza clave para que el país le haga frente a un estado donde todos los involucrados pueden ganar.

Más inversión

Otro aspecto que las empresarias consideran clave, es la disponibilidad presupuestaria para desarrollar investigaciones que fomenten la cultura innovadora.

Datos del BID reflejan que economías como las de Nicaragua invierten apenas 0.1 por ciento o menos de su Producto Interno Bruto (PIB) en promover la innovación.

El porcentaje que se invierte a nivel local es similar al que destinan El Salvador, Guatemala y Honduras. En cambio Costa Rica destina 0.47 por ciento del PIB para innovación, según el BID, esa cifra la ubica como la nación centroamericana que porcentualmente invierte más, seguido de Panamá, con el 0.20 por ciento de su PIB.

Actualmente el Conicyt, institución adscrita a la vicepresidencia de la República, atiende el tema y este forma parte de sus ejes de trabajo.

Pero dicha situación es para Callejas otro de los aspectos que debe mejorar. “No solo se tiene que dejar en manos de una institución, sino de las organizaciones gremiales y organismos que se involucran en esta labor”, manifestó Callejas.

Entre los cambios que considera de vital importancia está que el Conicyt deje de estar adscrito a la vicepresidencia y se le dé condición de ministerio.

“En segundo lugar que se le dote de los recursos necesarios y se articule con otras instituciones, ministerios, organizaciones, para el desarrollo de acciones conjuntas”, aconseja Callejas.

Preparar una cultura

Pero los cambios también deben ser culturales. Sara Fernández López, docente del departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Santiago de Compostela, en España, explica que en primer lugar es necesario entender la innovación como un proceso continuo, algo que debe estar presente en la cultura empresarial.

“Por tanto, hay que descartar la idea de que la innovación sea una idea novedosa y puntual. Ha de generarse el ambiente y la cultura necesaria para promover la innovación dentro de una empresa”, explica Fernández López, vía correo electrónico.

Y añade que en primera instancia, la empresa debe utilizar sus redes de proveedores y clientes, como fuentes inmediatas de innovación; ¿necesitan alguna mejora en el producto nuestros clientes? ¿y nuestros proveedores, que nos indican del material que nos suministran?

“La empresa puede contar con otras fuentes de innovación relativamente cercanas como son las universidades o centros de investigación del país. En general, esta cooperación todavía es reducida en la mayoría de los países de la región, pero está mejorando en su fluidez. Esta cooperación pasa por el intercambio de personal universidad-empresa, el desarrollo de investigación aplicada a solventar algunos de los problemas de innovación que plantee la empresa», explica la docente española.

Planes de largo plazo

En los países que cuentan con estrategias de largo plazo para fomentar la innovación, estas suelen estar a cargo de consejos público-privados que logran amplios consensos y ayudan a dar estabilidad a esos acuerdos en el tiempo. Es así que el diseño de políticas y la necesaria coordinación multisectorial para trabajar con un enfoque sistémico son responsabilidad de ministerios de ciencia, tecnología, innovación o industria, y de consejos o gabinetes interministeriales. Finalmente, para la implementación de esas políticas, los países (desarrollados) han creado agencias de ciencia, tecnología e innovación con el objetivo de operar con los niveles de flexibilidad y especialización técnica necesarios para lograr el impacto deseado en las empresas y los otros actores de los sistemas de innovación, así lo afirman los autores de El Futuro de las Agencias de Innovación, Claudia Suaznábar, Pablo Angelelli y Facundo Luna, especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Fue la puntuación que obtuvo Nicaragua en el pilar de innovación en una escala de siete puntos que mide el Índice Global de Competitividad, que elabora el Foro Económico Mundial. La puntuación de ese pilar ubicó al país en el puesto 136 de 138 economías evaluadas en el período 2016-2017.

Economía innovación Innovar archivo

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COMENTARIOS

  1. Gerardo
    Hace 10 años

    Han aprendido de sus colegas en los países industrializados: hay que demandar al estado que financie los gastos de la innovación en investigaciuón, experimentación etc., haciéndolos gastos públicos pues, y si sale algo positivo, productivo, se privatiza la ganancia. Un modelo solidario: el estado es muy solidario con ese sector que por pena de pronunciare su nombre se llama «sector privado»

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