El escritor mexicano Benito Taibo aseguró hoy que al darle el Premio Nobel de literatura a Bob Dylan, la Academia sueca se quitó hoy su viejo traje y mandó un mensaje a favor de la poesía de lo cotidiano.
«Con Dylan la Academia sueca se quitó su anquilosado frac lleno de atavismos culturales y de ganas de querer demostrar que la literatura proviene de lo hermético y hacernos creer que debemos bucear en territorios ignotos», dijo.
Poeta, narrador y uno de los principales promotores de la lectura en México, Taibo aseguró que a las seis de la mañana de México, hora del anuncio de la concesión del galardón a Dylan, comenzó a aplaudir y aún no ha dejado de hacerlo.
«Dylan ha descrito nuestro tiempo igual que un entomólogo abre un insecto pequeño para saber de qué está construido al hablar de las pasiones humanas, de lo urbano y lo rural, desde las calles de Nueva York a las profundidades del oeste estadounidense», agregó.
El narrador, que por estos días presenta la novela «Corazonadas», dijo haber escuchado por primera vez a Dylan a los siete u ocho años y confesó llevar en su auto la canción «Like a Rolling Stone», que escucha un par de veces cada día.
«También hay un mensaje político al darle el Nobel a este rebelde en un momento en el que hay un tipo que quiere levantar un muro de 2.000 kilómetros de largo y 800 metros de alto, cuando deberíamos hacer puentes y no muros», dijo al aludir a Donald Trump, candidato a la Presidencia de Estados Unidos.
Taibo recordó que el año pasado aplaudió la premiación de la periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévich; fue una gran elección de la Academia.
«Los exquisitos decían que el periodismo era el hijo bastardo de la literatura, con Aleksiévich dijeron, perdón, no es bastardo sino el hijo guapo, lo cual teníamos claro con A sangre fría, de Truman Capote, con el Relato de un náufrago y las crónicas de García Márquez y los escritos de guerra de Hemingway», agregó.
Benito advirtió que después de hoy se ha abierto otra puerta y se refirió a poetas que cantan como el español Luis Eduarto Aute, al que describió como un santo laico al cual le encomienda sus mejores momentos.
«Me parece otro grandísimo poeta, mi familia es amiga de Serrat y de Sabina; a Aute lo he visto una vez, pero lo escucho a diario desde cuando de joven andaba con un cassette que traía la canción Anda y se rompió de tanto uso; no estoy seguro (que sea elegible al Nobel), pero ahora está abierta una puerta», finalizó.