El Viejo hace honor a su nombre por las calles destruidas y las charcas permanentes. En plena ciudad, un bus de Transporte Rivera-Vargas, placas CH 279 sufrió un percance cuando una de sus llantas quedó enterrada en un hueco mientras trasladaba a setenta pasajeros.
El accidente ocurrió en la esquina El Redentor, dos cuadras al norte del mercado municipal de la ciudad. La unidad resultó con el eje dañado y el carter impactó en el adoquinado.
En el centro de la ciudad destaca la Basílica Menor Nuestra Señora del Trono, que es el Santuario Nacional Mariano, tiene un parque remodelado, pero el resto de las calles en los barrios están en muy malas condiciones, con charcas y adoquines hundidos.
Al caer la llanta en el hueco la tubería se terminó de romper y el agua se siguió regando a orillas de las aceras. “Esas cuadrillas no cierran las zanjas y esperan que pasen los accidentes para correr a taparlas, era el primer viaje del bus de Tonalá y se entrampó”, mencionó Migdonia Fuentes, vendedora cercana al lugar.
Rubén Antonio Hernández, colector de la unidad de transporte colectivo, refirió que circulaban despacio al momento que la llanta quedó en el hueco. “Con un poco más de velocidad no sabemos qué hubiera ocurrido”, precisó.
Un transportista trató de jalar el bus con cadenas y mecates, pero fue imposible, hubo que contratar una grúa cuyo costo supera los 150 dólares.
¿Calles de concreto hidráulico?
El ingeniero Danilo Guerrero, concejal liberal, indicó que en el Plan de Inversiones se contempla la reparación de calles con concreto hidráulico, pero hasta el momento solo ha observado adoquinado.