El papel que le cambió la vida a Sigourney Weaver fue interpretar a la teniente Ripley de Alien (1979), una mujer fuerte e independiente y a pesar de aprender mucho de su personaje ella aún se considera vulnerable.
Horas antes de recoger su Premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián, Weaver (Nueva York, 1949) repasó algunos momentos de su carrera hasta llegar a su último trabajo, el drama fantástico de J.A. Bayona, Un monstruo viene a verme.
“Uno de los motivos por los que los directores no piensan en mí para las típicas historias de amor es que soy muy alta”, explicó la actriz, quien ha sido en el cine la científica Diane Fossey de Gorillas in the Mist o la astuta ejecutiva de Working Girl.
Confesó que “¿son esas mujeres fuertes? Sí, en muchos sentidos, pero también tienen su parte frágil y vulnerable”, subrayó la actriz.
“Cuando se habla de mujeres fuertes, esa no es la historia completa. Es verdad que no se rinden y no esperan a que un hombre les resuelva los problemas, pero suele ser más complicado”.
La saga de Alien la catapultó como primera heroína moderna del cine de acción.
“Tuve mucha suerte al hacer un personaje como Ripley… Creo que la ciencia ficción es un género no suficientemente apreciado, es un área en el que los creadores imaginan cómo será la vida en el futuro y eso es cautivador y relevante”, dijo Weaver.