Giovanni Sartori

Democracia y cultura política

La cercanía de las elecciones nacionales el próximo 6 de noviembre ha agudizado las tensiones políticas.

La cercanía de las elecciones nacionales el próximo 6 de noviembre ha agudizado las tensiones políticas.

Por una parte, en lo que concierne al poder, se observa un comportamiento orientado cada vez más al control y cierre de los espacios hasta hoy vigentes, y a una mayor concentración de las atribuciones del ejecutivo mediante actuaciones de facto, las que, probablemente, respondan a una estrategia cuyo eje principal consista en avanzar hasta donde sea posible para luego acceder parcialmente a ciertas peticiones de los sectores directamente afectados, conservando cuotas de poder que antes no tenía.

En varios casos hemos observado que posteriormente a los comportamientos de hecho se han realizado reformas a las leyes y a la propia Constitución, para adecuarlas a las situaciones producidas. Por todo ello, no es arbitrario pensar que después de algunas decisiones adoptadas y de otras que podrían tomarse en el futuro inmediato, se tenga prevista una reforma parcial o total de la Constitución y de las leyes concernientes, a fin de adaptar el sistema jurídico e institucional a las situaciones de facto y, a la vez, prefigurar un sistema político mucho más autoritario, constitucional y legalmente sostenido.

En lo que concierne a otros sectores de la vida nacional, el sector privado, por ejemplo, pareciera claro que el poder pretende mantener una relativa comunicación con este, pero a partir de lo que podría ser una condición básica, como sería la de aceptar la separación entre la actividad política y la económica. De esta forma, con el sector privado, con el Cosep específicamente, se mantendría el diálogo,  pero bajo la condición de que este no intervenga, ni pretenda hacerlo, en lo que concierne específicamente a las situaciones políticas.

Pese a ello, el Cosep ha mantenido sobre este punto, en forma genérica y sumamente moderada, algunos señalamientos sobre actuaciones políticas que tienen una significativa relevancia en la vida nacional.

En cuanto a la oposición política y partidaria, después de las últimas decisiones por las que se dejó fuera a las agrupaciones de mayor representatividad y peso político y se destituyó a diputados, propietarios y suplentes de la coalición más importante, el debate está centrado actualmente acerca de si se debe participar o no en las próximas elecciones.

Básicamente tres posiciones principales han surgido sobre este punto: abstención, participación en la votación para anular el voto, y participación  para votar por uno de los candidatos inscritos.

Pareciera que todo el quehacer político gira exclusivamente sobre este punto, el que, indudablemente, no debe  ni puede ser descuidado por los diferentes sectores políticos, pero sin que se le atribuya un carácter exclusivo que margine los grandes temas de la política, la democracia y la participación de la ciudadanía, entre otros.

Pienso que hay temas fundamentales que no deben descuidarse pues de ellos depende que pueda romperse el cerco que mantiene atrapado el ejercicio político en Nicaragua. Evidentemente, sin descuidar la situación planteada por las próximas elecciones, se debe pensar en un proyecto estratégico de país, que permita construir un plan de nación, sobre la base de una nueva cultura política.

La nación es una comunidad de valores, una síntesis de los diferentes puntos de vista en la que se integran las diferencias y las identidades que conforman la sociedad. Es un pasado común, pero sobre todo, es la voluntad de un futuro común, de un proyecto compartido.

Es importante ver hasta qué punto eso que hemos llamado inmediatismo, que es respuesta ante la coyuntura específica, ha dominado nuestras acciones a través de la historia nicaragüense.

Entendiendo por tal, la actitud de responder o tratar de hacerlo, en forma exclusiva, coyuntural y táctica a los problemas inmediatos, sin que estas medidas estén debidamente articuladas a un todo, a una globalidad compuesta por objetivos, políticas, métodos y líneas estratégicas.

El inmediatismo es la desarticulación de las medidas y acciones concretas de la unidad, la ausencia de relaciones entre las partes y el todo, al extremo de quedar aquellas descoyuntadas y aisladas.

Considero que este momento que está viviendo el país, a pesar de su complejidad, o quizás precisamente por ella, constituye una oportunidad para pensar, impulsar y desarrollar un proyecto de nación basado en la concertación que conduzca a los acuerdos para la reconstrucción del país y al inicio de una nueva etapa de progresivo desarrollo. En ese sentido, la democracia, el Estado de Derecho y la consolidación de las libertades individuales y colectivas, deben ser objetivo estratégico de ese proceso de concertación que configure las bases y las metas de nuestro desarrollo histórico.

En este esfuerzo es necesario ver de manera integral e integrada lo económico y lo político. No se pueden disociar ambas categorías, pues ello impediría ese cambio cualitativo imprescindible para superar las situaciones negativas que reiteradamente se reproducen.

La economía política, en su más recto sentido, es síntesis de una serie de determinaciones. Su naturaleza política, precisamente, consiste en eso, en ser un punto de enlace y resultado de múltiples relaciones sociales. Política viene de polis, lo que incluye lo que concierne al poder y su ejercicio y al tejido múltiple y complejo de las relaciones sociales.

Es ante estos y otros desafíos que debe reconstruirse la idea de la democracia, a fin de procurar en forma creativa e inteligente, nuevas respuestas a viejas preguntas, y sobre todo, nuevas respuestas a nuevas preguntas.

Nicaragua está viviendo una situación delicada. Ante ella no podemos ni debemos ser indiferentes. La indiferencia es complicidad. Por otra parte, no se debe hacer de la política un instrumento para sacar provecho a esas circunstancias. El aprovechamiento interesado es oportunismo. La situación exige que se piense y actúe con honestidad y no por intereses partidarios o personales que excluyan los objetivos generales y el bien común.

La política es propuesta y estrategia, la creación del espacio social imprescindible para que la identidad individual se realice en la búsqueda del bien colectivo y de un proyecto de nación.
La democracia es legitimidad, la legitimidad es ciudadanía y esta es participación. La democracia y el Estado de Derecho son, en consecuencia, la puesta en práctica de la voluntad ciudadana. Esto implica un cambio fundamental en la cultura política. Se trata de una nueva política, con nuevos contenidos y una misión específica: restituir a la voluntad y decisión del ser humano la responsabilidad de la existencia social y de la convivencia digna. De una política que ha recuperado su sentido y dignidad, que ha tomado conciencia de los graves problemas de nuestro tiempo y de la necesidad que tienen de ser enfrentados mediante la concertación que conduzca a un nuevo contrato social que siente las bases de la sociedad nicaragüense de hoy y mañana.

El autor es jurista y filósofo nicaragüense.

Columna del día cultura política democracia Nicaragua archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Edmund Dantes
    Hace 10 años

    No he querido descubrirme, pero las circunstancias me obligan. Vengo del futuro y quiero iluminarlos a ver si por fin aprenden. Los nicaraguenses todos NO van a entrar en el camino «legitimo» de la Democracia mientras no se empoderen en conocer mas a fondo los conceptos, actividades, derechos y obligaciones sobre Democracia, Ciudadania y Civismo. Solamente esto los puede mover a actuar, a participar, a indignarse, a construir. Absolutamente todo lo demas son fantasias que ya han sido probadas en algun grado con el mismo resultado fracasado. Se le puede enseñar a un ignorante a ser mejor agricultor, y posible sea mejor agricultor pero seguira siendo el mismo ignorante, y eso es lo que seguimos siendohasta ahora. Nadie parece entender que la Democracia cuesta esfuerzo activo, y la dictadura solo requiere que bajemos las cabezas. Es que no nos cansamos de seguir mirando para abajo, de seguir de perdedores ?. Lo que nos pasa no es culpa de nadie sino de nosotros mismos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí