He visto situaciones en las que excelentes empresas, pese a tener todas las condiciones para tener éxito, terminan con resultados mediocres, debido a relaciones deterioradas entre su personal clave.
Está científicamente demostrado que existe una relación positiva entre las buenas y cercanas relaciones humanas (con personas de nuestro entorno), con el nivel de éxito, felicidad, salud física, mental e incluso la longevidad de las personas.
La baja productividad en las empresas obedece en parte a problemas de inadecuada definición de políticas y procedimientos burocráticos/ineficientes; pero es principalmente resultado de la gestión y la motivación humana, que, si no es bien manejada, tiene efectos no deseados sobre la productividad y salud de las personas.
La gestión humana implica contar con procesos eficientes y efectivos de selección y desarrollo/ acompañamiento/entrenamiento en el terreno de los perfiles adecuados para los puestos de trabajo “seleccionar la persona/actitud correcta, para el puesto correcto”.
La motivación de las personas empieza con el liderazgo basado en el ejemplo del líder o gerente responsable de los resultados; quien precisa dar acompañamiento, apoyo, retroalimentación, entrenamiento y tratar a las personas con respeto, escuchándolas/tomando en cuenta su opinión e invitándolas a participar con ideas y sugerencias de mejora.
No basta con querer cambiar, se necesita la actitud y la disciplina de introducir y mantener nuevos comportamientos, cambiar nuestros procesos internos de pensamiento. No se puede corregir un error con otro error ni corregirlo usando el mismo proceso de pensamiento que utilizamos para crearlo.
La responsabilidad gerencial está en una gestión oportuna con rostro humano, que agilice procesos de selección, entrenamiento y control del personal; priorice el desarrollo y motivación de la gente para mejorar la productividad con estándares de responsabilidad y también de apoyo al equipo de trabajo.
Gerencialmente no es razonable/creíble pedir lo que no se está dispuesto a dar. Hay que saber pedir cuentas/resultados; pero también saber y estar dispuesto a escuchar y apoyar como parte de nuestras responsabilidades y rendición de cuentas con nosotros mismos y con nuestra empresa/familia. Al final de la línea, todo depende de lo que cada gerente/persona quiera hacer con su felicidad, resultados, salud, riqueza y bienestar en general. Dada la corta duración de la existencia humana, podría ser conveniente tomar conciencia de la importancia de cuidar las buenas relaciones para el éxito.
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