“El ortopedista que me vio en el hospital me dijo que tengo una discopatía cervical. Quisiera que explicara en que consiste este diagnóstico y saber si es algo peligroso. Nunca he recibido golpes. No me pierdo su columna. Gracias”.
Las discopatías cervicales se deben a trastornos en los discos intervertebrales, es decir, que se localizan entre una vértebra y otra como una especie de amortiguadores.
Las dos principales causas son las hernias y los cambios degenerativos (desgaste de las articulaciones). Este padecimiento es más frecuente de lo que se piensa. Hasta un 50 por ciento de la población puede llegar a padecerlo en algún momento de su existencia y se considera que en general afecta a un 10 por ciento de la población, predominando en varones adultos entre 30 y 60 años.
Los pacientes pueden quejarse de limitación a los movimientos del cuello o franco dolor con esta actividad, en especial cuando realiza extensión (llevar la cabeza hacia atrás).
Se habla de dolor radicular o radiculitis cuando el corre “se corre” en forma de adormecimiento, hormigueo o “corriente eléctrica” desde la región cervical a un miembro superior, siendo las raíces nerviosas más afectadas C-6 (disco C5-C6) o C-7 (disco C6-C7).
En etapa avanzada se daña la médula espinal, es decir, aparece unamielopatía que se asocia a debilidad y hasta espasticidad muscular. Otras personas se quejan de debilidad y se alteran las respuestas motoras o reflejos bicipitales o tricipital.
Hay quienes solo tienen de forma aislada o como un grupo de síntomas: dolor cervical, radiculitis o mielopatía.
Todo buen médico internista está en capacidad de sospechar este trastorno y con la ayuda de una resonancia magnética confirmarlo. Hay tratamiento para este padecimiento y menos del 5 por ciento de los pacientes van a necesitar una cirugía.
Pero siempre hay que descartar complicaciones.