Rosa Marina Zelaya, expresidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE), aseguró que la anulación del Reglamento de Ética Electoral que ese poder del Estado había enviado a los partidos políticos y el cual fue considerado como mordaza para medios de comunicación, periodistas y usuarios de las redes sociales, fue motivado por la presión y rechazo de su contenido por diversos sectores políticos, de la sociedad civil, periodistas y activistas de derechos humanos.
“Yo creo que en primer lugar era de ineludible cumplimiento que ocurriera la derogación inmediata del propio Consejo Supremo Electoral, porque esa normativa lesionaba la Ley Electoral y la misma Constitución, así como la libertad de expresión, de pensamiento y no solamente de la ciudadanía, sino también de los medios de comunicación y el uso de las redes sociales”, afirmó la exmagistrada electoral.
En un comunicado divulgado este martes por el poder electoral se dejaba “sin efecto legal” el reglamento.
Asimismo, el presidente del CSE, Roberto Rivas Reyes, tratando de justificar el contenido del reglamento, informó el martes en una rueda de prensa —con periodistas oficialistas— que la decisión de anular el polémico documento se tomó debido a la “inobservancia de los partidos políticos al Reglamento de Ética, elaborado por el Consejo”.
LA VOZ DEL RECHAZO
La expresidenta del poder electoral sostiene que el rechazo nacional e internacional a la falta de transparencia electoral fue determinante para que el tribunal electoral, anulara el reglamento, que pretendía controlar la información que ellos determinaran como negativa en los medios de comunicación y las redes sociales.
¿QUÉ DECÍA EL REGLAMENTO?
El reglamento que ya había sido publicado en el Diario Oficial, La Gaceta, desde el pasado 21 de julio, establecía en el artículo 1, que los sujetos a ser regulados eran los “comunicadores sociales, propietarios, directores y presentadores de programas de comunicación social, sitios web y redes sociales, dirigentes y miembros de las organizaciones cívicas… y ciudadanía en general”.
Seguidamente, el artículo 2 manifestaba que “la campaña electoral será eminentemente educativa y formativa de los valores cívicos de la ciudadanía nicaragüense, los sujetos relacionados en el artículo anterior (medios, presentadores, comunicadores, usuarios de redes sociales, etcétera) o las personas que hagan uso de los medios señalados están obligados a contribuir al proceso electoral y particularmente con la campaña política”.
Para Rosa Marina Zelaya, lo más sorprendente, cuando se dio a conocer el reglamento que regiría el proceso electoral, fue la actitud de los partidos participantes en la contienda electoral, los cuales no hicieron ni observación, mucho menos objeción al contenido del documento.
“Para mí lo sorprendente e increíble fue que esos partidos, que son supuestamente de oposición y que participan en el proceso electoral, no se hayan referido, opuesto, pero ni siquiera dieran su opinión, rechazando esa normativa que afecta al mismo proceso electoral. Eso para mí resultó increíble”, señaló Rosa Marina Zelaya.
La oposición en Nicaragua ha calificado el actual proceso electoral como farsa y así lo ha denunciado ante la comunidad internacional.
PRESIÓN
Dionisio Palacios, exdirector de Cedulación del poder electoral, sostiene que la única razón que encuentra para que ese poder del Estado haya dejado sin efecto el Reglamento de Ética Electoral es la presión nacional e internacional.
“Nicaragua no está sola y las arbitrariedades se están dando a conocer por LA PRENSA y los principales diarios del mundo, y lo otro, se dio porque ese mamotreto atenta contra la libertad de expresión y el ejercicio periodístico”, planteó Palacios.
Asimismo, sostiene que el poder electoral, con el reglamento, violaba su misma Ley Electoral y por tanto la Constitución Política de Nicaragua.
“Por lo menos están dando una muestra de honestidad al reconocer que violan la Ley Electoral, aunque eso no les va a quitar la imagen de arbitrarios que tienen los magistrados y su jefe, el señor Daniel Ortega”, señaló Palacios.
INCREDULIDAD Y FALTA DE TRANSPARENCIA
A juicio del también jurista Oscar Castillo, la incredulidad, falta de transparencia electoral y la presión nacional e internacional abonaron para que el CSE abortara el Reglamento de Ética Electoral.
“Creo que están conscientes del grado de incredulidad y de falta de transparencia que la sociedad percibe del proceso electoral en marcha. Con tanto que han hecho no creo que no hayan sido conscientes de que con ese reglamento coartaban la libertad de expresión y las libertades de la gente de opinar”, valoró el jurista y analista político.
“ZANCUDOS AL DESCUBIERTO»
A criterio del ex vicecanciller de la República, José Pallais Arana, junto con “a la arbitrariedad” del CSE con el reglamento quedó al descubierto que los partidos que participan en la contienda electoral son zancudos colaboracionistas de Daniel Ortega.
“Están ubicados como los ciudadanos los tienen, como zancudos, como partidos colaboracionistas, como parte del partido único de Daniel Ortega. No opinaron, no dijeron nada, tampoco impugnaron; más bien avalaron, haciendo el ridículo. Han actuado como partidos zancudo y han quedado al descubierto como simples cómplices de la dictadura”, arengó Pallais.
“Proceder a revocar un reglamento electoral tan delicado que tiene que ver con los derechos y garantías de los ciudadanos nunca debió haberse aprobado sin un análisis y consulta ampliamente y apropiada, pero la presión los doblegó”, aseguró Pallais.