Más que una cuestión del corazón, besar con los ojos cerrados es un trabajo del cerebro. Un equipo de psicólogos del Royal Holloway College, de la Universidad de Londres, descubrió que cerrar los ojos permite concentrarse en una tarea determinada.
“Cuando besamos y ejecutamos al mismo tiempo otras actividades placenteras, como bailar o practicar el sexo, queremos enfocarnos en el sentido del tacto más que en ningún otro, por eso es lógico que nuestros párpados se cierren”, asegura la BBC Mundo. Para la mente es difícil procesar un sentido si está recibiendo un estímulo visual al mismo tiempo. Así que, evítese incomodidades y siga besando con los ojos cerrados.