El británico Chris Froome (Sky), segundo en la contrarreloj de la etapa 13 del Tour de Francia ayer en la Caverne du Pont-D’Arc, por detrás del holandés Tom Dumoulin (Giant), reforzó su liderato y asestó un zarpazo importante al colombiano Nairo Quintana (Movistar), en una jornada de luto en la carrera por el atentado del jueves en Niza.
Quintana, vigésimo de la etapa, perdió algo más de dos minutos con respecto a Froome, defensor del título y del que queda a casi 3 minutos en la general, donde el colombiano es cuarto.
“He venido a tope en todo momento, el cuerpo simplemente respondió mejor en el último tramo. En la zona inicial me ha afectado mucho el aire. Me quedo bastante lejos en la general, pero espero que las piernas sigan bien. Queda mucha montaña y esperamos poder recuperar algo”, comentó Quintana tras la etapa.
Froome consolidó su maillot amarillo, un día después del rocambolesco final de etapa en el Mont Ventoux, donde el británico se cayó y acabó corriendo unos metros ante la perplejidad general, aunque los comisarios de la carrera no le sancionaron.
Pero más allá de esas imágenes insólitas de Froome corriendo, el jueves marcó el ánimo de la carrera ayer por el atentado de Niza, con al menos 84 víctimas mortales en un atropello en una zona concurrida de la ciudad mediterránea, junto al mar en la noche de festejos de la fiesta nacional. En el Tour se guardó un minuto de silencio antes de la salida y se decidió que la ceremonia del podio fuera precedida por otro minuto de silencio. El dispositivo de seguridad se reforzó durante todo el recorrido.
Froome fue segundo de la etapa, a 1:03 minutos de Dumoulin, y en la general amplía a 1:47 minutos su ventaja sobre el holandés Bauke Mollema, que ahora es segundo, y a 2:45 minutos con respectivo al británico Adam Yates, tercero. Quintana, a 2 minutos y 59 segundos, es cuarto de la general.
“Es un día muy triste en Francia. Mis sentimientos más fuertes van para las familias de las víctimas de Niza. Es un momento para estar juntos, para ser solidarios. Estoy contento con mi etapa, pero no tengo el corazón para festejos”, declaró Froome.
DÍA DE DUELO
El director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, había decretado ayer como “día de duelo”. Decidió mantener la disputa de la etapa tras hablar con las altas autoridades del Estado, aunque se eliminó cualquier elemento festivo y la caravana circuló en silencio y con sobriedad.
Los ciclistas intentaron aislarse del ánimo decaído general para esta importante etapa. Con la excepción del campeón de Francia de contrarreloj, Thibaut Pinot, enfermo y que se retiró en la mañana de ayer.