Expulsiones y turismo son autoexcluyentes

La adopción gradual, como política de Estado, de expulsiones de extranjeros por motivos cada vez más incomprensibles e injustificables

La adopción gradual, como política de Estado, de expulsiones de extranjeros por motivos cada vez más incomprensibles e injustificables, es incompatible y autoexcluyente con el objetivo, también como política de Estado, de la promoción del turismo.

El turismo depende mucho de la imagen país y Nicaragua poco a poco ha venido logrando cambiar la imagen que presentó al mundo en los años ochenta como un país en guerra, con una pobre infraestructura turística y con una economía de subsistencia.

La nueva imagen que se forjó Nicaragua en las últimas tres décadas, como un país seguro, acogedor y hospitalario, tal como señalaba recientemente monseñor Silvio Báez,  ha resultado en un repunte de la industria turística y su crecimiento sostenido como una de las áreas más dinámicas de la economía, que también ha impulsado la industria de la construcción con la demanda de nuevos hoteles, restaurantes y centros de diversión.

El crecimiento de la industria turística también ha permeado sus beneficios a otras industrias, como las artesanías; la oferta, cada vez más variada de restaurantes; casas de hospedaje o “bed and breakfast”; comidas rápidas; renta de vehículos; transporte aéreo y terrestre, etc.

Los mismos turistas que nos visitan se encargan de la promoción boca a boca, que es la más efectiva y por lo general es muy positiva y efectiva, porque Nicaragua cuenta además de un pueblo acogedor y hospitalario, con muchas bellezas naturales únicas y ahora con mejor infraestructura, que convierten estas bellezas naturales en destinos turísticos.

No obstante, a como la promoción puede ser positiva, también el testimonio boca a boca, potenciado por las redes sociales y la velocidad con que hoy en día se propaga la información, puede ser negativo.

Este es el caso cuando los turistas son detenidos y expulsados del país sin motivos ni explicaciones convincentes como ha sido el caso recientemente de tres funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos (EE. UU.), un joven mexicano que hacía una pasantía en una mina, una académica mexicana, luego seis jóvenes:  tres mexicanos, un español, un tico y un argentino y posteriormente un ambientalista hondureño.

De acuerdo con la definición de turistas que aplica la Organización Mundial de Turismo (OMT) para contabilizar el movimiento de turistas en el mundo, “el turismo es un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual por motivos personales o de negocios/profesionales”. Cuando la estadía de su viaje es más de 24 horas, son considerados “turistas” y si es menor, se consideran “visitantes”.

De acuerdo con esta definición de la OMT, todos los expulsados han sido turistas y por lo tanto, un país que lucha por ubicarse mundialmente como destino turístico contradice y anula esta política con las expulsiones.

No es posible cuantificar ahora las consecuencias, pero las habrá. Ya se han dado dos alertas de viaje de parte de EE. UU. y México a sus ciudadanos.

Como es del conocimiento público, los más perjudicados directamente con las expulsiones han sido los empresarios, ya que fueron expulsados dos funcionarios de Aduanas de los EE. UU. que se encargaban de certificar productos de exportación nicas para que pudieran acceder fácilmente al mayor mercado de nuestra economía.

Por el bien de nuestra economía, ojalá que este problema ya se haya solucionado entre el Cosep, el Gobierno y la Embajada de los EE. UU., para evitar consecuencias que serían negativas no solo para las industrias exportadoras sino también para los trabajadores que con la pérdida de este mercado podrían ser cesanteados.

Sobre el efecto de las otras consecuencias, solo ver los videos de los jóvenes altruistas de la “Caravana del Buen Vivir” y cómo quedó su buseta, la pérdida de sus enseres privados, uno puede imaginar el efecto que tendrá en sus coterráneos.

Si la expulsión de turistas sigue su curso en ascenso como política de Estado, también será afectada la cuenta de la estadía promedio y el gasto per cápita ya que con una expulsión antojadiza, se reducen ambos indicadores significativamente: se acorta la estadía del turista y por ende, se reduce su gasto.
El autor es diputado,  elegido bajo la bandera del PLI opositor y Presidente de la Comisión de Turismo.

Columna del día Nicaragua Turismo archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Nica con orgullo
    Hace 10 años

    Sr. Chamorro, no es lo mismo Juana que Chona. Hay premisas que obligan a ejercer soberanía. El caso del mexicano que se dió por desaparecido, la modelo tica condenada por narco, la expulsión de los de la ONG que expusieron en peligro la vida con la explosión del tanque, los diplomáticos expulsados por decisión soberana. Ningún turista ha sido expulsado. Todo turista de cualquier nacionalidad se ha ido contento del trato recibido y de las maravillas de la naturaleza. Yo considero necesario que todo extranjero sea motivo de alerta y vigilancia para la policía y eso no representa ninguna violación a los derechos humanos

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí