Nicaragua sufre de una galopante sequía de crédito. El año pasado solamente un nicaragüense de cada diez tuvo acceso a algún tipo de préstamo, según la Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza, que publicó la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg). Y peor aún, del reducido número de nicaragüenses que obtuvo un crédito, solo el 17.2 por ciento asegura que recibió dos o más préstamos a lo largo de un año.
Esta situación, según Fideg, es uno de los principales obstáculos de desarrollo del país, particularmente para los que trabajan por cuenta propia.
“Los créditos que ofrece el Sistema Financiero Nacional no han estado a su alcance fundamentalmente porque las garantías requeridas exceden las capacidades económicas de la mayoría de la población”, admite el Fideg en su investigación, apoyada por la Agencia de Cooperación Suiza. Para compensar la falta de garantía financiera, los nicaragüenses están recurriendo a la modalidad de “grupo solidario”, principalmente en la zona rural.
Y mientras la banca comercial se perfila como el sistema más cerrado para los nicaragüenses, según Fideg son las instituciones de microfinanzas, cuyo crédito suele ser más caro en cuanto a tasa de interés, las que en cierta medida están llenando ese vacío.
De las personas que recibieron préstamos, el 12.3 por ciento lo obtuvo a través de la banca privada, frente al 50.7 por ciento que asegura que fue en una entidad de microfinanzas.
Solo el 11.1 por ciento dice que obtuvo el crédito a través de instituciones del Estado y el 6.9 por ciento en una cooperativa de ahorro y crédito. Los nicaragüenses también se auxilian de amigos o parientes (6.5 por ciento) para obtener financiamiento o bien de prestamistas (3.7 por ciento) o comerciantes (1.5 por ciento).
De hecho son pocos los que se animan a acercase al Sistema Financiero. El Fideg menciona que el 98.3 por ciento de los nicaragüenses que no recibieron préstamos en los últimos 12 meses anteriores a la encuesta no solicitaron este servicio y mientras los que lo hicieron, el 1.7 por ciento le fue rechazado.
MUJERES, LAS MÁS AFECTADAS
La sequía de crédito afecta principalmente a las mujeres, que no son priorizadas por la banca comercial por lo que deben refugiarse en el microcrédito.
Según la encuesta de Fideg, de los hombres que buscaron préstamos el año pasado, el 18 por ciento lo obtuvo de la banca, mientras que de las mujeres solo fue el 8.3 por ciento.
En contraste, el 59.3 por ciento de las mujeres obtuvo el préstamo a través de una institución de microfinanzas, mientras que en el caso de los hombres solo fue el 38.1 por ciento.
1,730 hogares fue el universo de la muestra aplicada por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, con un margen de error de más o menos 2.4 por ciento y 95 por ciento de confiabilidad.