Javier López Medina

¿Es viable el riego en la planicie del Pacífico?

Se describe al ave fénix como un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de pico y garras fuertes. Se creía que esta ave fabulosa se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas con toda su gloria. Pues bien, como esta ave legendaria, ha salido de sus cenizas el Anteproyecto de Beneficios Múltiples de los Lagos de Nicaragua presentado por el ingeniero Armijo en 1975, conocido en diferentes versiones como Tipitapa-Tamarindo, Desarrollo Global de los Lagos, y en 1985 como Estrategia de Riego de la Planicie del Pacífico de Nicaragua o “cota 100” por pretender irrigar todas las tierras aptas que estuvieran por debajo de los 100 msnm en los valles que conforman el Pacífico de Nicaragua y los valles centrales.

Hay dos condiciones sine qua non en estas ideas de proyecto: hay que trasvasar agua del Cocibolca al Xolotlán y se debe construir un embalse a la altura de San Isidro, sobre el río San Juan, para mantener el nivel medio de las aguas del Cocibolca en los 32 msnm, constituyendo estas condiciones las principales limitaciones que tanto en los años setenta como en los ochenta impidieron que el Anteproyecto de Beneficios Múltiples de los lagos de Nicaragua en sus diferentes versiones pasara más allá de su fase de pre-factibilidad.

Y es que el nivel medio de las aguas del Cocibolca están unos seis metros por debajo del nivel medio de las aguas del Xolotlán, por lo que habría que bombear agua del primero hacia el segundo y así disponer del agua requerida para regar los suelos de León y Chinandega, los más fértiles del país, pero el bombeo tiene un costo muy alto y el riego mismo de las 600,000 hectáreas requiere de energía, por lo que para hacer rentable este proyecto es necesario generar energía a través del río Tamarindo, pero esta posibilidad de generación ha sido descartada una y otra vez.

En sus diferentes momentos se ha priorizado generar energía en Copalar, Tumarín o Brito, por lo que el proyecto de riego de la cota 100 nunca pasó a su etapa de factibilidad. Los conocedores del tema saben que, sin generación hidroeléctrica en el río Tamarindo, el Anteproyecto de Beneficios Múltiples de los lagos de Nicaragua y todas sus variantes no son viables.

Para evitar bombear agua del Cocibolca al Xolotlán y hacer rentable el proyecto de riego, en 1980 se presentó el proyecto Interlagos, que establece la nivelación de ambos lagos en los 32 msnm.

Esta terrible idea fue retomada por el proyecto de la cota 100, en la versión de 1985, el mismo que ahora ha resurgido de las cenizas.

Para llevar el nivel medio de ambos lagos a la altura de 32 msnm hay que reducir el espejo de agua del Xolotlán en un 40 por ciento aproximadamente, entiéndase secar parte del Xolotlán, obteniéndose de ipegüe la posibilidad de construir una carretera que una Punta Huete (aeropuerto Panchito) con Managua y tierra adicional para cultivo, amén de las tolvaneras y las siete plagas de Egipto que esta acción, con seguridad va a acarrear.

Solo imaginar esta acción provoca pánico, por lo que desde ya hay que descartarla. Secar parcialmente el Xolotlán no pasa, o no debería pasar, ni la más elemental evaluación de impacto ambiental y social. Si ya hemos contribuido a la contaminación de las aguas del Xolotlán, no debemos permitir que se replantee la idea de secarlo.

¿O es que el Gobierno ha descartado generar energía hidroeléctrica en Copalar, Tumarín o en Brito y ha decidido generar energía en el río Tamarindo, sin secar el Xolotlán? Solamente así podría ser viable el proyecto de riego de la planicie del Pacífico de Nicaragua.

Si aún no se decide generar energía en el río Tamarindo, por lo pronto se puede iniciar el desarrollo de varios distritos de riego que no demandan del trasvase de las aguas del Cocibolca hacia el Xolotlán: Distrito I Managua-Granada; Distrito II Nandaime-Sapoá. En conjunto suman un poco más de 70,000 hectáreas. El Gobierno ha planteado que ambos distritos de riego los puede desarrollar en siete años. Después se podrían agregar los Distritos ubicados en la costa Noreste y Noroeste del Cocibolca, que suman más de 70,000 hectáreas para un total de unas 150,000 hectáreas bajo riego… pero debemos empezar.

Esta decisión sería sensata y de mucho beneficio para el país, siempre y cuando se aprueben incentivos que motiven a que los productores se incorporen en el programa de riego. Por ahora el costo de la energía para el riego es muy alto.

Ahh, eso de que los productores paguen la inversión con granos básicos y productos agropecuarios no es buena idea, a menos que desde su inicio se quiera conducir hacia el precipicio este proyecto de riego.

El autor es Ingeniero Civil, MSc. en Planificación de Recursos Hidráulicos, especialista en manejo de recursos naturales.

Opinión Nicaragua Tumarín archivo

COMENTARIOS

  1. Juan Perz
    Hace 10 años

    Bueno si te corres te tiro y si te paras te mato. Que hay que hacer para regar? Si es muy caro irrigar con los lagos y no hay plata, para que seguir gastando en opiniones. Bueno, talvez el chinito del gran canal se quiere hacer cargo. Ese agarra lo que le tiren.

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