La historia registra a varios Pedro, todos dignos de mención por la relevancia que tuvieron en su época. Si nos atenemos a la filmografía Pedro Picapiedras podría ser el primer Pedro famoso, tenemos también a Pedro, el de nuestro Señor Jesucristo, Pedro el Grande, Pedro Infante, en fin los hay a lo largo y ancho de nuestro planeta. Solo nosotros no teníamos nuestro Pedro, hasta que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) nos reveló la existencia de don Pedro Reyes, hoy Pedro el suertudo.
A nuestro Pedro le acaban de ceder un partido poseedor del título de segunda fuerza política, lo que le da derecho a fiscalizar desde el primero o segundo asiento, la legitimidad de los próximos comicios. Pregúntenles a los amigos de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) si esto no es una bendición, que hace pasar a mejor vida a muchos sin tener que pasar por el trance de morirse.
Pero siguiendo con nuestro Pedro el suertudo, el partido político que le acaban de ceder lleva dote, es decir trae el pan debajo del brazo, pues tengo conocimiento que tiene cuentas y haberes los que según mis fuentes, ya nuestro Pedro se prepara a rescatar y ponerlos a buen recaudo. Tampoco hay que olvidar que según la nueva Ley Electoral, los diputados pertenecen a los partidos, es decir que estos pueden disponer de ellos (los diputados), en otras palabras, nuestro Pedro puede mandar a descansar a los diputados actuales y enviar a la asamblea a una nueva camada que llegaría con nuevos bríos, nuevas directrices y por supuesto nuevas caras.
El Pedro que sudaba la camisa y que a duras penas recibía no más de diez llamadas al día, es hoy el Pedro más famoso de Nicaragua, si sale de su casa, los medios quieren saber que desayunó, para dónde va, con quién se va a reunir, etc. Hoy recibe más de 300 llamadas diarias, unas para felicitarlo y la mayoría para ofrecerle estar dispuestos al sacrificio de convertirse en diputados si él los eligiera para servirle a la patria. Hay otras llamadas que, muy discretamente, le manifiestan su apoyo a la unidad y le aseguran estar trabajando para que el exlíder comprenda que se le acabó la gasolina y que ahora él es el nuevo timonel. En cambio al otro don, al torcido, le daría un infarto si conociera los nombres de los que llaman a Pedro y en voz baja le ofrecen lealtad y obediencia absoluta de ser tomados en cuenta en el futuro.
Hay un adagio popular que dice: Al que Papachú se lo dio, que San Pedro se lo bendiga, pero este no es el caso, pues de la actuación de nuestro Pedro y de los que llame a degustar las mieles que produzca el partido que le cayó del cielo, dependerá mucho el futuro de nuestra democracia y por ende el futuro de nuestros hijos y nietos. Razón suficiente para que todos los nicaragüenses de buena voluntad no perdamos de vista a nuestro Pedro el suertudo y estemos prestos a recordarle a él y su mecenas, que somos un pueblo harto de sinvergüenzas, harto de manipulaciones a nuestras leyes y Constitución y por sobre todas las cosas hartos de hipócritas y dictadores y que ambos terminan sufriendo la misma suerte cuando los pueblos se rebelan.
El autor es analista político.