La estrella sueca Zlatan Ibrahimovic iniciará este lunes (10:00 a.m.) en el Stade de France el que probablemente será su último gran torneo internacional y el primer rival de Suecia, Irlanda, amenaza con fastidiar la fiesta del jugador escandinavo.
A sus 34 años y sin haber desvelado aún en qué equipo jugará la próxima temporada, Ibrahimovic vuelve a la ciudad en la que ha triunfado en las últimas temporadas con el París SG, aunque en esta ocasión enfundado en la elástica amarilla de la selección sueca, de la que es el capitán y el líder indiscutible.
Y lo hace en el Stade de France, donde se despidió del fútbol francés ganando la Copa de la Liga contra el Marsella hace sólo tres semanas. El estadio parisino, en cambio, trae muy malos recuerdos a los irlandeses, que se quedaron fuera del Mundial de 2010 en el repechaje contra Francia en el que los galos se clasificaron con un gol tras una mano muy clara de Thierry Henry.
Este partido enfrenta, en teoría, a las dos selecciones más débiles del temible grupo E, que se completará con el duelo entre Bélgica e Italia (en Lyon a la 1:00 p.m.) corresponde, por lo que la que caiga derrotada prácticamente puede sacar los billetes para regresar a casas.
La que gane, en cambio, puede soñar con una clasificación para octavos, ya sea por la vía directa (dos primeras posiciones del grupo) o bien como uno de los cuatro mejores terceros de los seis grupos que forman el torneo europeo, que por primera vez reúne a 24 participantes.
Ibrahimovic se acabó consolidando en los últimos cuatro años en París como uno de las grandes estrellas del fútbol europeo, aunque nunca ha logrado un gran título continental, ni a nivel de clubes (pese a haber jugado en los tres grandes de Italia – Juventus, Milan e Inter -, en el Barcelona o el Ajax, entre otros) ni tampoco con su selección, aunque esto es más justificable por el hecho de que Suecia no es una superpotencia futbolística.
El sueco contribuyó con 11 goles en la fase previa a la clasificación del equipo dirigido por Erik Hamren, para esta Eurocopa, seguramente su última gran cita internacional.