Gareth Bale y sus compañeros escribirán hoy en Burdeos una página importante de la historia deportiva de su país, con ocasión del primer partido de Gales en una fase final de una Eurocopa, frente a la Eslovaquia de Marek Hamsik.
Los galeses solo han disputado hasta el momento un gran torneo, el Mundial de 1958, por lo que hay una mezcla de excitación y de nerviosismo en el momento de afrontar al otro equipo del Grupo B aspirante a dar las sorpresas cuando los favoritos de la llave son Inglaterra y Rusia.
“Hay algo un poco irreal al estar aquí. Esperábamos esto desde hace tiempo”, afirmaba Bale esta semana en Dinard (Bretaña), lugar de concentración de la formación británica.
“Antes, los grandes torneos los miraba por la tele, en mi casa. Estar ahora aquí es algo enorme, gigantesco. Era uno de mis sueños, pero realizar tus sueños no es siempre simple”, añadió el jugador del Real Madrid.
Gales no robó su billete para la Eurocopa, sacando cuatro puntos en sus partidos contra Bélgica en la fase de clasificación, sobre todo gracias a un Gareth Bale en su mejor momento, en sus duelos frente a los Diablos Rojos.
Desde su clasificación, los galeses no han estado muy finos, incapaces de ganar sus partidos de preparación contra Holanda, Ucrania, Irlanda del Norte y Suecia, que los humilló la semana pasada (3-0).