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Los migrantes africanos intentan cruza a Nicaragua para seguir su ruta hacia Estados Unidos. LA PRENSA/O. Navarrete

Habitantes de La Cruz de Costa Rica se sienten “avasallados” por presencia de migrantes

En menos de dos meses, las autoridades y habitantes de La Cruz, en Costa Rica, cantón fronterizo con Nicaragua, se vieron sorprendidos con una nueva oleada de migrantes

En menos de dos meses, las autoridades y habitantes de La Cruz, en Costa Rica, cantón fronterizo con Nicaragua, se vieron sorprendidos con una nueva oleada de migrantes que ha trastornado nuevamente la vida del pueblo y de sus comunidades aledañas.

Mientras la vida del pueblo retornaba su normalidad, después de albergar durante cuatro meses a miles de cubanos migrantes varados en su cantón, entre finales de abril y lo que va de junio Costa Rica permitió el ingreso de 2,500 migrantes africanos y cientos de ellos, hoy presionan a Nicaragua a pocos kilómetros de La Cruz, para que les abra la frontera y de ahí poder continuar su viaje a Estados Unidos.

“No imaginábamos que se iba a dar un problema con los africanos, que son de varias nacionalidades. Nos sorprendió de un momento a otro a todos”, comentó Junnier Alberto Salazar, alcalde de La Cruz.

“La Cruz es uno de los cantones más pobres del país y la gente tiene poca disponibilidad de dinero, no hay fuentes de trabajo. Por lo tanto, (con los africanos) no hay la misma disposición que en algún momento (la comunidad) tuvo con los cubanos, fue una apertura muy diferente”, añadió.

Entre noviembre de 2015 y marzo de este año, miles de cubanos fueron asistidos por la comunidad. Grupos familiares le abrieron las puertas de sus casas a parte de ellos, donde los hospedaron y les alimentaron; mientras las autoridades nacionales con apoyo de organismos y de la población misma, les asistían en los albergues abiertos por todo el cantón.

Durante el pico más alto de la crisis generada por el cierre de la frontera nicaragüense, a finales de 2015, llegaron a vivir unos 4,500 cubanos en esta comunidad. A pesar de los problemas que pudieron representar para la seguridad local, la salud y paz social del pueblo, los cubanos siempre fueron bien recibidos.

Esa disponibilidad hoy casi no se observa con los africanos. Son pocos quienes les han tendido la mano y habitantes que desinteresadamente ayudaron a los cubanos, hoy ni siquiera aceptan referirse a los africanos.

“Pienso porque ahí deben entrar en juego aspectos culturales, al no hablar el mismo idioma hay una barrera y al no haber comunicación fluida y directa, eso puede afectar”, explica Salazar.

“El pueblo de La Cruz es humilde, sí le puedo decir que no discriminamos, ha sido una lucha con la gente a que no discriminemos porque son seres humanos y (los migrantes) necesitan todo el apoyo, aprecio y cariño y no mezclar asuntos políticos ni religiosos porque es muy feo, degradante. Hay una disposición de ayudar con la gente pero hay sus limitantes más que todo por el idioma”, añade.

El temor principal que viven los habitantes de La Cruz, es que se desate una crisis sanitaria por las condiciones insalubres en las que viven algunos de ellos.

“Claro que sí hay un temor, a veces recuerde que un pueblo mal informado es terrible y grave y si es mala información todavía peor. Hay gente que ya anda hablando del ébola, de enfermedades infectocontagiosas, ese es el problema que por el grado escolar de nuestra población que es un poco bajo, hay comentarios negativos, sí estamos mediante campaña hablándole que si cuidamos la salud y entre todos nos protegemos no hay ningún problema”, justifica el alcalde Salazar.

Por su parte, el vicealcalde de La Cruz y presidente del Comité Local de Emergencias, entidad que dirige a nivel cantonal las asistencias rimarías a los migrantes, es mal claro al decir lo que sienten los habitantes de La Cruz.

“La población de la cruz que es un lugar fronterizo, la gente se siente avasallada porque la los migrantes tienden a pasar de muchas formas, con permisos y permisos provenientes de Panamá y todos llegan a La Cruz, tenemos que ponerle atención para evitar problemas de salud, de alguna enfermedad o que se nos muera un (migrante)”, sostiene.

“En el caso de La Cruz esto es problemático porque no solo es el problema de salud, es el problema del comercio, es el problema de la economía, es el problema del paso fronterizo, es el problema que se interrumpe y se atrasa el paso de la mercadería que entra y sale del país por Peñas Blancas, es todo un proceso que afecta La Cruz que es uno de los cantones más pobres de Costa Rica”, añadió el vicealcalde hace una semana.

Un habitante africano que intentó cruzar varias veces a Nicaragua pero fue devuelto por el Ejército, murió en mayo de bronconeumonía.

Costa Rica, con recursos estatales principalmente, abrió esta semana un primer centro de atención primaria para migrantes cerca de la frontera con Peñas Blancas, para darles techo, alimentación básica, primeros auxilios, agua potable y baños sanitarios a cientos de extracontinentales que se han quedado varados en su frontera con Nicaragua.

“El gobierno local trata de hacer la parte de atención primaria como techo, comida, salud, queremos brindar para que no haya una situación negativa como epidemia. Estamos abriendo albergues para asistencia sobre todo ara mujeres embarazadas, niños y adultos mayores, sobre todo que presentan cuadros de salud deteriorado”, explicó el vicealcalde.

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