María Gabriela García Morales

Políticos reguetoneros

En la actualidad existe una de las culturas musicales que más ha influenciado a la juventud. Se conoce que sus orígenes los tiene en los años setenta en la ciudad de Panamá, pero se ha universalizado a tal grado que el 80 por ciento de los jóvenes, sin importar su idioma, lo han incorporado a su cultura generacional. Lo conocen como reguetón, tiene varias líneas: el romántico conocido como plenas, el bailable o perreo y una de las más simbólicas son las tiraderas entre cantantes o jóvenes que cantan reguetón y se batallan en disputarse quién es el mejor en el género, a tal punto que se ofenden mediante coplas con el objetivo de desprestigiarse para que el que mejor lo haga logre ser el ganador y es algo constante que se ve en ese mundo.

En Nicaragua los espacios televisivos cada día más se han cerrado, con el actual gobierno, a tal grado que se conoce qué medios pasan la noticia y cuáles no. Sin embargo, la clase política opositora no ha sabido usar los pocos espacios que quedan y los ocupan para convertirse en reguetoneros políticos de tiraderas. Es el pan de cada día que los nicaragüenses buscamos la noticia ya no para informarnos de las propuestas que los políticos nos ofrecen, sino para ver qué se dijeron unos y qué respondieron los otros para defenderse y ver cómo sigue la tiradera entre demócratas, lo normal es que se acusen de pactistas, zancudos y ahora la famosa palabra payasos. Al parecer no perciben que la población está cansada de esta cultura que cada vez se convierte en una línea política que lo único que hace es vernos como problemáticos, intrigosos sin lógica y falta de capacidad para poder ser posibles gobernantes en el país.

La clase política debe cambiar de una vez por todas el chip en cuanto a estar atacándose mutuamente si tienen realmente las ganas de volverse una alternativa política, social y económica. Y no una propuesta opositora que a grandes reflejos se hace ver como que no nos podemos gobernar ni nosotros mismos, debemos de comenzar a buscar cómo hacer un pacto de caballeros y damas para cambiar el panorama del espectador.

En Nicaragua existen políticos que hacen grandes propuestas, pero no las logramos ver cuando nos prestamos a generar noticias rojas y sin lógica para lograr la ansiada unidad democrática. El discurso que debemos usar es convertirnos en competidores de propuestas y usar cada día más el conocido refrán “palabras necias oídos sordos”, pues con estas actitudes empoderamos a la nueva dictadura de turno.

El 6 de noviembre los nicaragüenses queremos votar por una democracia participativa, por una economía cuyo principio sea respetar sus derechos privados, donde todos los nicaragüenses tengamos igual oportunidades independientes de tu ideología política, queremos votar por quien proponga erradicar la corrupción actual, por la independencia de poderes, por la despartidización de las instituciones del Estado…

El pueblo de Nicaragua necesita escuchar qué le ofrecen, cuáles son las propuestas que lograrán conquistar ese voto que tanto necesitamos para que nuestra patria se enrumbe a lo que habíamos logrado en 1990, con el triunfo de la democracia que nos trajo la bienaventurada expresidenta Violeta Barrios de Chamorro.

“No tenemos que ser grandes para comenzar, pero tenemos que comenzar para ser grandes, Nicaragua nos necesita, es ahora no mañana. Es hoy no después, es en este momento no más tarde”.

La autora es licenciada en Diplomacia y ciencias políticas. Vocera del Movimiento Democrático Nicaragüense (Mdn).

Opinión
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