Ni apatía ni abstención, ni “tirar la toalla”

La semana pasada fue sin duda una semana de grandes decisiones, tanto en el campo orteguista como en la oposición. Fueron decisiones trascendentes que comentaré sucintamente en esta columna semanal de todos los miércoles.

La semana pasada fue sin duda una semana de grandes decisiones, tanto en el campo orteguista como en la oposición. Fueron decisiones trascendentes que comentaré sucintamente en esta columna semanal de todos los miércoles.

Comenzaré comentando las decisiones que se tomaron en el campo oficialista que cubre lastimosamente a todos los poderes del Estado, ya que la independencia de los mismos solo existe en papel, o cuando conviene esgrimirla al gran poder absoluto.

Primero tenemos la decisión de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de “ordenar” al Consejo Supremo Electoral que no cumpla con la Ley Electoral, al no integrar en los Consejos Electorales Departamentales y Regionales a ningún miembro del PLI, partido que obtuvo segundo lugar en los comicios del 2011 con más del 26 por ciento de los votos, a pesar del fraude y que el mismo CSE reconoce como legítimo.

El CSE obedece y no integra a los miembros del PLI violentando flagrantemente la Ley Electoral, que es el marco jurídico que regula sus actuaciones. Todo ello porque la CSJ aduce que aún ellos no se han pronunciado sobre la “litis” entre el PLI opositor y tres microfacciones cuyo único fin es descarrilar al PLI para quizás obtener alguna dádiva política del gran poder absoluto.

La decisión del CSE daña no al PLI, sino a todo el pueblo nicaragüense y de hecho contradice lo que su propio presidente, Roberto Rivas, afirmó para justificar la no convocatoria a la observación, cuando dijo que los principales observadores son los partidos políticos que tienen representación en los CED para constatar la transparencia del proceso.

La decisión del PLI y la Coalición es seguir adelante y no “tirar la toalla”, más bien sumar fuerzas más allá de los partidos, para vencer la apatía y la abstención, bastiones electorales del FSLN.

Otra decisión trascendente por parte de la gran Coalición por la Democracia que encabeza el PLI es el nombramiento de Violeta Granera como fórmula vicepresidencial de Luis Callejas.

Esta decisión de nombrar a una persona de intachable trayectoria democrática, pero no partidaria, junto con la decisión de nombrar a Berta Valle como primera diputada por Managua, ha sido elogiada por todos los sectores y va encaminada a neutralizar las “trampas electorales” del FSLN que son la apatía y la abstención, a como atinadamente les llamó el candidato Luis Callejas durante su discurso en la gran convención del PLI el domingo pasado.

No voy a comentar la anticipada decisión del congreso del FSLN de volver a nombrar candidato por séptima vez, al vitalicio candidato Daniel Ortega y las otras “resoluciones” de que él escoja a su fórmula y a su lista de candidatos a diputados.

Me concentraré en la “orden” que le da en su discurso a otro poder del Estado técnicamente “independiente” para que viole la Ley Electoral y no invite observadores porque son “sinvergüenzas”.

Una orden autocrática que ni siquiera disfraza en su discurso de una “solicitud” formal y elegante al CSE, sino que asume que a como él lo dice se debe de cumplir cabalmente, sin formalismo alguno.

Así vimos atónitos la semana pasada cómo dos poderes le “dictan” a otro poder constitucionalmente “independiente” lo que tiene que hacer, en ambos casos violando la ley. Pero no solo contra la ley sino contra el pueblo, porque esta última orden va en contra de la voluntad expresa, de más del 83 por ciento de los nicaragüenses que en diferentes encuestas de opinión se han manifestado a favor de la observación electoral para garantizar la transparencia de los comicios y consecuentemente, su legitimidad.

Lejos de “tirar la toalla”, la respuesta del PLI en la voz de su presidente nacional Eduardo Montealegre y de la fórmula presidencial de la Coalición, Luis Callejas y Violeta Granera, ha sido contundente: no nos amedrentan, lucharemos contra las trampas de la apatía y la abstención; sinvergüenza es robarle los votos al pueblo.

El PLI dijo en la convención: vamos hasta el final a defender el voto de cada uno de los nicaragüenses que quiera un cambio hacia la democracia y el progreso y si la Corte Suprema de Justicia fallase contra la única fuerza real que amalgama la verdadera oposición en Nicaragua no habrán elecciones en Nicaragua y cualquier resultado espurio del proceso carecerá de legitimidad.

El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y Presidente de la Comisión de Turismo

Columna del día #EleccionesNi2016 Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Mario
    Hace 10 años

    Pedro como siempre tus comentarios tan acertados, hay que seguir en la lucha.

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