¿Qué siente cuando percibe el olor de la tierra mojada, el de las páginas de un libro o el del pan recién horneado? En el caso del pan, un estudio de la Universidad del Sur de Bretaña aseguró que estos olores hacen que las personas sean más amables con los desconocidos, lo que evidencia la relación entre olores y emociones. El aromatólogo Enrique Sanz Bascuñana, asegura que son las experiencias de cada uno lo que da a estos olores la posibilidad de influir en las emociones.
“Si una persona asocia el olor a tierra mojada con un desastre natural que implique muerte o sufrimiento, ya que de pequeño vivió una inundación, difícilmente le resultará agradable ese olor en su adultez”, dice. Un estudio realizado con veteranos de guerra confirmó que al ser expuestos a olores asociados al campo de batalla, estos fueron víctimas de estrés. Activaban dos áreas clave en la modulación de las emociones: la amígdala y el córtex frontal.